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Review Monday Night Raw 25 de febrero de 2019

Review del show de esta semana de Monday Night Raw

Mattel Sound Slammers
Review Monday Night Raw 25 de febrero de 2019
Por Sergio Esteban - PUBLICADO EL 26/02/2019 A LAS 18:10

Promo inicial.

Promo histórica, de la que se podrían decir mil cosas, pero cuyas consecuencias y su momento, serán debatidas en un artículo propio, por la extensión que tiene la valoración de un suceso de tal magnitud. Ciñéndonos a lo que pasó, más allá de las repercusiones que conlleve una reaparición de este calibre, hay que decir que la promo fue pura emoción. No importaba el discurso, ni la capacidad de Reigns para convencer con sus palabras. Simplemente importaba el hecho de que el samoano había vuelto y eso hizo estallar al público de júbilo. Es un referente de esta generación, por mucho que no nos gusten cosas que sucedieron con el trato que recibió en el pasado. Y, por encima de todo, el hecho de superar una enfermedad como la que sufre, da unos tintes épicos a todo lo que le rodea. Ojalá no hubiesen ocurrido las cosas de esta manera, pero ahora es un face querido y lo será durante un tiempo.

Volviendo a la promo, fue larga, pero fue un segmento que prácticamente se hacía solo. No era necesario ni hablar, tan solo recibir las reacciones populares, que consumieron largos minutos. Tras ello, Roman hizo un discurso informativo, de agradecimiento, pero muy alejado de la prepotencia. Dijo que había tenido miedo, que ese no era su patio, sino el de todos los presentes y se centró mucho en las creencias y en la fe. La humildad y las referencias a Dios que tanto gustan en Estados Unidos, proclamando que estaba de regreso, pero viendo la vida de otro modo y diciendo todo lo necesario para amplificar el amor que la audiencia parece sentir por él. Me gustó que no hubiese interrupciones y Rollins saliera al final para abrazar a su compañero, sin que este regreso fuera usado para alguna storyline. La semana que viene ya será otro cantar, pero en este show, se hicieron las cosas oportunas (considerando que hay que asumir su regreso, aunque yo hubiera esperado a que se produjese más adelante).

The Revival (Dash Wilder y Scott Dawson) vs. Aleister Black y Ricochet.

Combate muy rápido, que tuvo momentos interesantes, pero que dejó otra vez tocada la imagen de los campeones. Aleister y Ricochet son buenos luchadores, tienen un status potente, ya que han ganado todo desde que han ascendido y llaman la atención. Pero siguen siendo relativamente nuevos en el main roster, no están conjuntados como equipo y vencieron en menos de dos minutos y con aplastante superioridad. No fue un squash, porque los heels tuvieron sus opciones, intentaron alguna que otra cuenta y conectaron golpes rápidos a la altura de sus rivales, pero la sensación es que se trataba de un spotfest rápido y precipitado, bonito de visualizar, pero que terminó con una derrota sencilla de los campeones.

Black quedó muy bien, ya que aunque permitió el lucimiento de Rico, parecía liderar las operaciones, salir de los mínimos problemas que tuvo y controlar la situación con suficiencia. Su patada, además, sigue estando muy over. Mientras, Ricochet tuvo sus acciones vistosas y pese a desaparecer en la secuencia final, dió una impresión de agilidad y velocidad que aporta algo nuevo para los fans de los elencos principales. Pero el problema, como decía, está en el reinado de Revival. Cuentan sus combates como campeones por derrotas y da la sensación de que en cuanto pongan los cinturones en juego, podrían perderlos con cualquiera. No ha mejorado su situación creativa pese a tener los títulos y son utilizados como recursos para fomentar la imagen de otros. Y, en su caso, deberían ser potenciados ellos, para darle algo de relevancia a una división que sigue en horas bajas.

Promo de Elias.

Promo sin mucho sentido, pero que sirvió para mantener en pantalla a aquellos personajes del midcard que no tienen un rumbo claro. Por un lado, Lacey Evans hizo su pasarela rutinaria, que no aporta nada, pero le hace salir en los programas. Creo que deberían plantearse dar un paso más con ella, porque sus interrupciones como sigan así, van a terminar por no importarle a nadie. Por otro, tuvimos a Dean Ambrose, en su condición de lunático solitario, que salió a pedir un combate contra McIntyre en medio de una promo de Elias. Estaba un poco fuera de lugar, pero al menos tuvo unos minutos de protagonismo, contraatacando a la furia del guitarrista tras su intervención. Dijo algunas cosas sarcásticas, hizo su finisher y se marchó, sin quedar mal, pero tampoco destacando en exceso.

Y por último tuvimos al peor manejado de todos, al propio Elias. Sus performances ya no son lo que eran, desde el turn y vuelta a atrás que hizo. Se enfadó y quiso actuar de heel, metiéndose con el equipo de fútbol americano de Atlanta, pero creo que ni la grada entendió la referencia. Antes se le notaba más cómodo y ahora parece alguien muy secundario, que no se sabe muy bien hacia donde se dirige y al que la audiencia no sabe ni como tratar. Es triste ver como se ha desaprovechado la oportunidad de lanzarlo a cotas más altas en este instante de su carrera y, aunque puede ponerse over de nuevo, obviamente, la sensación es que se ha estancado y su presencia se ha devaluado un poco. Tampoco es que sea muy grave y sus gestos y acciones estuvieron bastante bien para la ocasión, pero podría estar mucho mejor explotado y que sus segmentos conllevaran una finalidad más clara.

Ronda Rousey y Natalya vs. Riott Squad (Ruby Riott y Sarah Logan).

Combate correcto, en el que se vió buen wrestling y cuatro luchadoras muy válidas combinadas entre sí, pero que fue una mera excusa para dar paso a las partes verdaderamente importantes del segmento. Fue un enfrentamiento entretenido y que ganaron las faces, por descalificación, tras la interferencia de Becky, lo cual no deja a Riott Squad en mal lugar. Aunque, a decir verdad, tampoco en bueno. Fueron irrelevantes y las oponentes necesarias para justificar la salida de Lynch entre el público.

El ataque de la irlandesa me pareció bien ejecutado. Con fuerza y potencia, sin detenerse ni siquiera ante la pobre Nattie, que no tenía nada que ver con la historia. Fingir la lesión la limita bastante, pero permite que se venda con mayor épica todas sus acciones. Sin embargo, el foco estuvo en Rousey, por encima de las demás. Salió al rescate de Neidhart rápidamente y, aunque no pudo superar en el brawl a una disminuida rival, que se defendió bastante bien, si que dió un paso adelante al micro. Tras la detención de Becky por los agentes de seguridad, que también la retuvieron a ella, para no empeorar una situación clara de odio que se palpaba, se dirigió a Stephanie para lucir como una campeona segura y convincente.

Pidió que Lynch fuera readmitida en el combate de WrestleMania, algo que es evidente que iba a pasar antes o después, pero se mostró fuerte, decidida y arriesgando el cinturón ante una oponente igual o más poderosa que Charlotte. Clamó venganza por todo lo que lleva a sus espaldas y dió una sensación de poderío imponente, retando ella misma a la directiva y a la pelirroja a que demuestre todo lo que lleva dentro, pese a la extraña situación por la que está pasando Lynch. Steph no sabía ni como gestionar a una estrella que antepone su honor al título. Una historia muy bien elaborada y que está teniendo de todo, incluso muchas más cosas de las necesarias para destacar. Podrían haber repartido esfuerzos con otras storylines que andan bastante cojas, pero hay que reconocer que en esta rivalidad, se está haciendo todo lo posible por llamar la atención del fan y se está consiguiendo.

Kurt Angle vs. Jinder Mahal.

Combate de relleno, que solo sirvió para bajar las pulsaciones tras los hechos acontecidos previamente. Es curioso ver a dos ex-campeones mundiales en un match que no lleva a ningún sitio, ni vale para nada, pero al menos la imagen de Kurt sigue atrayendo al sector más nostálgico de la grada y se gana unos aplausos el hombre. La justificación de la lucha fue el enfado de Mahal por no ser invitado a la fiesta de Flair, lo cual es una manera indirecta de promocionar ese segmento. Pero tampoco tiene mucho sentido que el hindú se sienta afligido por tal circunstancia. Es un jobber sin ninguna trascendencia y su relación con Ric es bastante lejana. Angle salió a hacerle frente y lo despachó con facilidad.

Hay que decir que el selling tanto de Jinder en el combate, como de los Singh en el post-match, fue bastante aceptable. Así que aunque el ritmo de la pelea fue muy bajo, los movimientos ejecutados por el héroe americano parecieron vistosos, pese a todo. Un duelo corto, previsible y con el único objetivo de ganar un aplauso fácil para Kurt, manteniéndolo como un wrestler competente. No es que triunfar ante Mahal sea algo majestuoso, pero a su edad y con sus condiciones físicas, vencer a un luchador en plena forma de esta generación si que es reseñable. En el polo opuesto tenemos a Jinder, que vuelve a ser ninguneado una vez más, pero que está donde debería estar. Su momento de gloria hace mucho que pasó y reverdecer viejos laureles le queda ya lejanísimo.

Campeonato Intercontinental.

Finn Bálor (c) vs. Lio Rush.

El segmento estuvo compuesto de dos mitades, la primera una promo en el programa de Alexa y la segunda la propia pelea en sí. El moment of Bliss no estuvo mal, aunque volvieron a profundizar en una imagen de Bliss bastante sexualizada. Alabó los abdominales de Bálor e insinuó querer enseñarle algo, entre juegos de palabras, hasta que salió Lio a interrumpir. Alexa es muy atrayente en esta faceta, pero aún lo sería más en SD, con tiempo para ella e importancia, más allá de poner en valor a otros wrestlers. Aquí su presencia queda muy opacada y, aunque destacó en algún vacile final a Rush, su actuación quedó en nada.

Un Rush que salió para ensalzar a Lashley y decir que era merecedor del título IC, por encima de Finn. Lejos de ayudar a su compañero, lo que hizo fue conseguir una oportunidad para sí mismo, lo cual me pareció llamativo. Por cierto, en las promos serías, Lio ya no es tan atractivo como en las cómicas. En este sentido es uno más, que lo hace bien, pero sin sobresalir, mientras que en las molestas promos heels que realiza usualmente es mucho más llamativo.

Tras esto, tuvo lugar la lucha, que fue un duelo dinámico, divertido y bastante bonito. Los dos emplearon la rapidez, pero también hubo momentos para la profundidad y el storytelling. No obstante, supieron entender que los pocos minutos de los que disponían serían mejor aprovechados con ataques rápidos y acrobacias, así que ambos desplegaron un arsenal muy digno, al cual el público reaccionó de buena manera. Al final, pese a las alternativas y algún instante meritorio de Lio, se cumplió con la lógica y el irlandés retuvo el cinturón intermedio. Me gustó este enfrentamiento más que los que ha tenido con Bobby, pero era poco creíble ver sufrir a Bálor ante un enemigo tan inferior como Rush. El pequeño heel tampoco quedó mal, de todos modos, pese a su roce posterior con Lashley. Estuvo a la altura y mostró sus cualidades, aunque el título se quedó en el sitio en el que debía seguir.

Braun Strowman vs. Bobby Lashley.

No entendí muy bien lo que pasó en este segmento. Fue un híbrido entre lucha y brawl que al final no conectó con el público, que se quedó un poco sorprendido por lo visto. Si tenían decidido realizar un brawl, como así acabó ocurriendo, se debería haber enfocado de otra manera. Ya que no había comenzado el combate, no había reglas, ni nada en juego, sorprende que nadie saliera a ayudar a los heels en su cruzada contra Strowman y, sobre todo, que ni Lashley ni el propio Braun se ensañaran con su rival. Pareció una pelea clásica, con movimientos comunes, de poder y efectivos, pero nada del otro mundo. Nunca llegó a formalizarse el duelo y creo que todo tiene que ver con la manía de la empresa en querer hacer lucir permanentemente bien a todo el mundo.

A Lashley lo hacen perder, porque no engancha con la audiencia, pero siempre le dan algo a lo que agarrarse. Cuando no está en un hándicap en el que él no es el planchado, hay una descalificación. Cuando no, es superado, pero no un match oficial, sino en una pelea callejera sin resultado legal. Le falta valentía a WWE para apostar por alguien y así es muy complicado hacer lucir bien a los referentes a los que hay que potenciar. No se puede quedar bien con todos. Y en caso de querer hacerlo, lo mejor es que haya un bookeo alternativo semanal, pero no segmentos inconclusos y que se quedan cortos como este. En teoría, debería haber sido un enfrentamiento entre dos contrincantes poderosos que fueran imponentes, pero se quedó en uno de los segmentos más desapercibidos de la noche, que pasó sin pena ni gloria y del que nadie comentará nada.

Combate sin descalificación.

Dean Ambrose vs. Drew McIntyre.

Esto sería la versión bien planteada del duelo anterior. Un combate que empezó antes de que sonase la campana, con odio y violencia, pero que al ser sin descalificación, tenía un sentido más lógico. No se emplearon objetos reseñables en la contienda, lo cual me sorprendió, a excepción de las cosas que ya había por el ring. Las escalinatas de entrada, que forman parte del mobiliario común, el cinturón de Ambrose con el que fue atacado y luego usó él, y la guitarra de Elias, que apareció en manos de su dueño para obtener la venganza por el segmento de comienzo de la noche. No es que me gustara mucho la aparición de Elias, Lashley y Corbin, pero es entendible.

Es coherente que se ayuden entre sí en un match de estas características y dió pie a la salida de Shield para defender a Dean. Lo malo es que todo esto está ya muy repetido. La alianza de los villanos contra Strowman, Bálor, Ambrose o el face de turno ya es un clásico y suele resultar un recurso muy repetitivo. Pero anoche fue perdonable por ver de nuevo en acción a Roman. Un brawl sencillito y que deja muchas puertas abiertas al futuro. No me gustaría que se reformara Shield de una manera estable de nuevo, pero en la reaparición de Reigns, está bien que fuera protegido por ellos. Va a ser importante, pero tampoco me parecería correcto que el foco se desviase del verdadero retador al campeonato Universal, que es Seth Rollins y sigue pareciendo el que tiene un bookeo más irregular de todos los protagonistas de este segmento.

En cuanto a Ambrose, pues uno ya no sabe si es face o heel, potente o débil, bueno o malo… está en un limbo indefinido y a saber en que están pensando ahora. Una semana parece que lo van a tratar dignamente y a la siguiente que están haciendo lo posible para devaluarlo. Y Drew, pues bueno, fue el ganador del match sobre el papel, hizo buena lucha y fue justo triunfador, pero fue ayudado por Elias antes del Claymore definitivo, actuó de forma cooperativa y difusa en el post-match contra Dean y terminó por parecer un secundario sin foco en el show de los faces. Así no se avanza mucho que digamos.

Bayley vs. Nia Jax.

Enfrentamiento decente, pero muy marcado por el clásico esquema de un luchador grande contra uno pequeño. Bayley lo intentó en muchas ocasiones y controló gran parte de la pelea, pero la sensación era de que no hacía daño a Nia. 20 golpes suyos equivalían a 1 de la samoana, que pese a parecer sometida, daba la impresión de que en cierto momento, con un comeback potente se iba a llevar la contienda. Pero no fue así. Bayley tuvo paciencia, supo sufrir en los momentos en los que recibía castigo y fue constante, una guerrera incansable que trató de mellar la resistencia de Jax.

Y esa es la única pega que le veo a la lucha, que esa evolución, esa continuidad de los ataques, no se reflejó en la gigante. Nia parecía tan fresca como si nada le hubiera ocurrido y cuando Bayley ejecutó el codazo final, parecía que podría haberse levantado igual que en las oportunidades precedentes. Tampoco es que el resultado sea lo mejor para vender el PPV. Sasha y Bayley podrían considerarse en un status similar y, si acaso, podríamos poner a Banks por encima. En el bando rudo, Nia es la líder de su conjunto, siendo muy superior a su prima Tamina.

Por lo tanto, la combinación más favorable para las retadoras, debería haber sido la de anoche y si ya ganó Bayley de forma limpia, no es que se despierte mucho hype para ver el combate por parejas de FastLane. Hubiera preferido una victoria potente de Nia, para que se asemejara a una verdadera amenaza, pero supongo que ese bookeo vendrá en la próxima semana. De momento, las gigantes heels aparentan ser mucho, pero a la hora de la verdad se quedan en nada y el público, termina por ser un poco indiferente ante la rivalidad en general en la que se supone que están inmersas.

Promo final.

Magnífica promo final. Por empezar con lo malo, pues hay que reseñar lo de siempre, que vengan viejas glorias en esta época del año a opacar al talento actual y quitarle las oportunidades más relevantes en un escenario como WrestleMania, lo cual siempre es negativo. Pero asumiendo que eso es un mal endémico de WWE contra el que poco se puede hacer, hay que valorar en su justa medida el impacto de este segmento. Primero, por la alegría que siempre supone ver sobre el ring a leyendas del calibre de HBK, Sting o Steamboat. Además, todo ello fue aderezado con una promo grandiosa en honor a Flair, en la que hasta se trajo un cinturón honorífico para homenajearlo. Cuando la producción de WWE pone su maquinaría a funcionar, pueden ofrecer celebraciones muy vistosas.

Pero claro, todos sabíamos como iba a acabar esto y la actuación de Batista fue bastante sorprendente. El ataque a Ric fue claramente una indirecta al Hunter, que pasó a ser directa, cuando declaró ante las cámaras si ya tenía su atención. Tras aquel amago de rivalidad en el aniversario de SmackDown y la recuperación del desgarro de HHH, parece que reeditarán su enfrentamiento de WrestleMania 21, pero ahora con una motivación personal y no titular. Hay que agradecer a Ric por prestarse a esto, aunque en realidad, solo fue arrastrado unos metros.

Y lo único que me pareció un pelín sobreactuado fue el accionar de Dave. Fue un gran momento, no cabe duda, pero estuvo algo nervioso, respirando exageradamente y con unas cualidades actorales más cercanas a aquellas promos que hacía en el show azul, que a las últimas que le habíamos visto en su periplo por Hollywood. De todas formas gran giro de guion, buena recepción popular y sorpresas en el show, que es lo que se venía pidiendo desde hacía tiempo.

Nota del show: 7

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