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Review SmackDown Live 15 de enero de 2019

Review del show de esta semana de SmackDown Live

Mattel Sound Slammers
Review SmackDown Live 15 de enero de 2019
Por Sergio Esteban - PUBLICADO EL 16/01/2019 A LAS 17:16

Promo inicial.

Decente comienzo de show, en el que se glorificó la figura de Becky Lynch, pero nadie más supo destacar a una altura interesante. Lynch ya tiene un aura suficiente como para generar reacciones solo con su presencia y su camino hacia el ring fue bastante aplaudido. Su actitud de perdonavidas fue eficaz, siendo superior a la entrevistadora de turno, pero también a unos hombres como los de Heavy Machinery, que cada vez está más claro que van a tener una función de bufones en el main róster. La escena de los batidos es curiosa, pero muy bizarra y lejos de ser graciosa, dejó a Tucker y Otis, por debajo de Becky y de New Day, que miraban sorprendidos su actuación. Parecen secundarios sin ninguna aspiración más que rellenar segmentos cómicos, como hacían los Ascension en los episodios de Breezango.

Una vez en el ring, la promo fue poco relevante. La irlandesa repitió algún que otro mantra y se picó con una Asuka, que sigue teniendo el mismo micro de siempre. Una voz forzada y frases cortas que hasta fueron ridiculizadas por las Ilconics. Las australianas irritaron con su discurso, pero al ser heels y hacerlo premeditamente, tiene un pase mayor que en el caso de la campeona. De todos modos, tampoco quedaron como enemigas peligrosas, ya que Becky les propuso luchar, pero siempre aparentando estar varios escalones por encima de Peyton y Billie, cosa que quedaría demostrada en los siguientes encuentros. Una promo sencilla, para promocionar los enfrentamientos que se iban a dar y que tampoco supuso nada recordable para la audiencia, exceptuando las rarezas de Dozovic.

Becky Lynch vs. Peyton Royce.

Para no repetir el esquema de campeona y retadora luchando contra un dúo heel, anoche separaron las peleas en SmackDown. En la primera de ellas, hubo algo de más tiempo, aunque tampoco mucha longitud y se vió algo de wrestling, pero la diferencia entre ambas contendientes era tan exagerada que la emoción fue nula. Becky se mostraba superior, vacilando a Royce y, esta, aunque tuvo momentos de dominio, no dió la sensación en ninguna ocasión de ser una oponente difícil para la irlandesa. Merced a trampas y despistes, Peyton tuvo minutos de control, pero el daño que ejercía era poco creíble y su continuidad no era muy fluida, estando más pendiente de gritar o posar, que de dar ritmo al combate. No duró mucho la iniciativa de la australiana, pero menos aún la ofensiva de Becky, ya que con golpes contundentes y alguna secuencia hilada, consiguió el triunfo con relativa facilidad, ante una adversaria que terminó luciendo muy débil, sin oponer apenas resistencia cuando se le complicaron las cosas.

Con esta derrota, Peyton vuelve a parecer la misma luchadora de siempre. Una fanfarrona que podría ofrecer algo, pero que está tremendamente limitada por el bookeo y que luce muy lejos de ser una amenaza para nadie. Un mal endémico de las Ilconics, ya que la humillación a Billie Kay minutos después, fue aún más notable. Respecto a The Man, pues una victoria sencilla, en un match que podría haber solucionado en menos tiempo de habérselo propuesto y que tampoco incrementa su status, ya que la australiana es una enemiga bastante inferior a ella. El pique con Asuka del final no estuvo mal, reaccionando sorprendida a las palabras enloquecidas de la nipona, que no vinieron mucho al caso, pero que dieron lugar al siguiente match.

Asuka vs. Billie Kay.

Si el combate previo no duró demasiado, este fue prácticamente un squash, en el que Asuka lució de manera brutal para intimidar a Becky. En Raw, era la retadora quien tenía que ponerse over para igualar a la portadora del título, pero aquí, la situación era a la inversa y la Emperatriz fue la que acabó el segmento global de comienzo del show como la fuerza dominante. No se comprende demasiado esa locura con la que se enfrentó a Becky en el intermedio de los dos combates, cuando su actitud solía ser más calmada, pero bueno, al menos parece que la historia entre ambas sube algo de nivel, a una perspectiva más personal, para tratar de demostrar quien tiene la supremacía en SmackDown. Pese a que la lucha duró menos de dos minutos, se pueden sacar algunas conclusiones de todo esto.

La primera es que Asuka parece que se va a implicar más en las historias y se vió en hechos como el gesto de tratar de usar el finisher de Becky para provocarla. Son detalles que mejoran una historia y no cuesta nada hacerlos. Además, demostró que puede ser contundente cuando se lo propone y al ver que Kay se revolvió e intentó hacerle una cuenta con la primera sumisión, la japonesa empleó su llave de rendición más efectiva, haciendo lucir poderoso al movimiento. La otra conclusión es que Ilconics son lo que son, pero tampoco ellas hacen nada por destacar, más que gritar. Y no me refiero al encorsetamiento de los gimmicks, sino a algunas acciones que no se ejecutaron demasiado bien por parte de Billie. El selling cuando era arrastrada por Asuka hacía el ring y tenía que simular ser golpeada en la cabeza, contra el borde del ring, fue auténticamente bochornoso, quedándose a una distancia enorme de la palmada que dió contra la lona. No creo que puedan ofrecer cosas a un nivel enorme, pero los pocos minutos que les dan, podrían ejecutarlos mejor, aunque sea en medio de una humillación a la pareja.

Promo de AJ Styles.

La sencillez elevada a su máxima expresión. Es increíble como de tan poco, se puede sacar el mejor segmento de la noche. Styles cruzó por los aledaños del ring sin detenerse, pasando de la gente y de todo, con el único objetivo de ir en contra de Daniel Bryan y vengarse de la promo de la semana anterior. Fue a la zona de venta de merchandising y, para provocar a Daniel, se puso a regalar su mercancia, incentivando el consumo, entre los aplausos de los presentes. Por mi formación medioambiental me dió un poco de grima, pero comprendo que aunque la causa justa sea la del campeón, la forma de enfocar la historia, puede provocar muchos vítores para AJ con una performance así.

Pero lo mejor vino con la aparición del dragón americano de la nada. Atacó con una credibilidad tremenda a Styles, demostrando pasión, orgullo y violencia, aunque acabó masacrado por Styles, que le golpeó con dureza y sin poder responder al aspirante, tras ser separados por la seguridad y los agentes de WWE. Evidentemente, el brawl no es una maravilla técnica, pero es espectacular ver como dos de los hombres más pulcros y limpios en las ejecuciones, pueden transformarse en dos brawlers intensos, toscos y que transmiten tanto en tan poco tiempo. Parecía una pelea de barrio realista y era el momento para que algo así tuviera lugar. Ya habrá tiempo de dar excelentes combates cuando toque, pero con segmentos así, se eleva la tensión, se mete mucho al público presente en el recinto y se enriquece la storyline entre ambos.

Mustafá Alí vs. Samoa Joe.

Brutal forma de vender a Samoa Joe y genial actuación de Mustafá Alí. No llegó a realizarse el combate por la bestialidad de Joe, que atacó a traición al pequeño luchador árabe. La ofensiva fue muy violenta y contundente y la sensación que dejó Samoa fue absolutamente imperial. Mustafá no es que sea el luchador más relevante de SD, pero tras el impulso que traía en las semanas previas, es un gran trofeo para el samoano, que se lo llevó por delante, asustando a cualquiera. Y, en gran medida, para ese lucimiento de Joe, fue necesaria la gran performance del ex-luchador de 205 Live.

Los gestos de sufrimiento, la fluidez recibiendo castigo y, sobre todo, el selling en los impactos contra los postes fueron muy buenos, vendiendo a su rival como una figura imponente, pareciendo que se había hecho daño de verdad. Detalles como estos son los que hacen grande a un luchador, ya que las historias mejoran mucho cuando son bien vendidas y originan sensaciones en el espectador. Ganar, golpear y realizar acciones vistosas está muy bien, pero ayer Mustafá se adaptó muy bien a las circunstancias y demostró que puede dar credibilidad a sus segmentos con corrección. Fue algo rápido, pero impactante, así que es difícil pensar en un mejor aprovechamiento del poco tiempo que ambos dispusieron.

Rey Mysterio vs. Andrade “Cien” Almas.

Maravilloso combate, ejemplo de que aunque no haya nada en juego, se pueden ofrecer grandes luchas si se dejan ciertas licencias a los wrestlers. Fue un espectáculo completísimo, que gozó con el favor de un público en todo momento y dejó a ambos en buena posición, por la calidad de la contienda que disputaron. Los primeros minutos fueron muy técnicos, con un matwork bien ejecutado, que no aburrió y fue salpicado con burlas bien implementadas y reversos coherentes.

Ambos dieron una clase de lo que saben hacer, pero a medida que avanzaba la lucha, el show se iba convirtiendo en algo más dinámico, con una mayor velocidad. Ataques y contraataques, ofensivas muy llamativas y bien dosificadas, acciones de bastante riesgo, buena venta de los ataques del enemigo y una fluidez digna de elogio, que dieron lugar a una pelea extraordinaria para ser un semanal. Los dos demostraron su talento y dejaron a la grada con ganas de más, en un combate que pese a ser largo, pareció hacerse corto.

Al final sucedió, además, lo que debía suceder. El joven talento en plenitud física derrotó a la leyenda, con ayuda de Zelina, que también aportó cosas positivas al combate. Lógicamente, esto no es el final de la rivalidad, ni el triunfo del Ídolo es definitivo, pero victorias en matches tan buenos como este, son las que aumentan la popularidad de los luchadores. Un magnífico espectáculo en el que Rey lució muy bien y quedó protegido en su derrota por la interferencia de Vega y en el que Andrade venció con solidez, pese a las ayudas externas del desenlace. Lo que más importa en este caso no es el resultado, sino el nivel que se ofreció. Y dadas las circunstancias y el modo de llegar a este punto, lo visto fue prácticamente inmejorable.

Promos de Jimmy Uso y Mandy Rose.

No voy a repetir lo dicho con el segmento de Alexa en Raw. Cada cual es libre de hacer el producto como quiera, aunque luego nos traten de vender que hay una revolución y demás. Pero si van a hacer historias de este estilo, al menos que tengan un sentido. Lo de Bliss fue gratuito, pero lo de Mandy no ha sido mucho mejor, aunque la historia sea un poco más elaborada. La trampa para que Jimmy cayese y así romper el matrimonio de su odiada Naomi, es una actitud muy heel, fría y calculadora, pero se ha ido diluyendo con el paso de las semanas, a medida que se le ha ido dando más importancia de la que tiene a todo esto.

No me gustó el segmento en el que Sonya salió con Rose, avisándola de que no le parecía correcto lo que hacía. Más que por la posible transición a face de Deville, es por el hecho de que Sonya tenga un papel secundario respecto a Mandy, cuando creo que tiene bastante más calidad que la rubia. La recepción del regalo por parte de Jimmy no estuvo mal, pero no aportó mucho tampoco, ya que el momento culminante de la noche fue la pillada que les hicieron a Jimmy y a Mandy. Y aquí es donde viene la carencia total de sentido. Llamar a un paparazzi, que entre corriendo en la habitación y amenazar al gemelo con las fotos, cuando una cámara está grabando toda la escena es surrealista, totalmente.

Mandy salió en lencería, Jimmy quedó como un pobre inocente, alejado del gimmick chulesco que tenía y Naomi perdió los nervios por enésima vez, sin dar tiempo ni siquiera a que el espectador piense que la esposa de Jimmy puede tener dudas o sospechar de su marido. Peleó con Mandy por la cama, los sofás y el suelo de la habitación, pero las sensaciones no llegaron a las de AJ y Bryan minutos antes, ni de lejos. En fin, una telenovela express que tiene su público, por lo que entiendo que tenga su posición en el show, pero que si se explota demasiado puede cansar, quitándole minutos a gente como Orton, Jeff, Nakamura, Rusev, las parejas...

Promo de The Miz y Shane McMahon.

Por la estética de la promo hubo un momento en el que me recordó a aquel día de la amistad entre Jericho y Owens. Ahí Chris hizo un gran trabajo y también idolatraba a otro wrestler, rebajándose para poner over a otra persona, mientras llevaba el peso de las promos. Por eso, este segmento no es que sea malo por definición.

Lo que lo hace anticlimático es que el vanagloriado sea Shane y quien le hace las reverencias un luchador en activo, que pese a sus carencias, se ha mantenido durante más de una década, mejorando continuamente y siendo un puntal del negocio, cuando tiene un micrófono en la mano. La relevancia que se le da a McMahon es lo que molesta y lo peor es que esto tiene pinta de alargarse hasta la posible traición de Mizanin. En este punto, ya me da igual que The Miz termine siendo el face inocente o el heel que traiciona, pero creo que debería alejarse de Shane, por mucho que ganen los títulos por parejas, ya que siempre el foco va a recaer sobre el hijo del mandamás, cuando él es una estrella que puede brillar de sobra por sí mismo.

Lo mejor fue que Miz demostró que sus capacidades para llevar un segmento de este estilo siguen intactas. Involucró al público, le dió importancia al trofeo que ganó Shane, a las tartas, al regalo que le hizo por su cumpleaños, cantó el cumpleaños feliz con la gente… Bueno y también hay que reconocer que un vídeo de highlights del pasado de Shane, con la buena edición de WWE, también es atractivo, aunque critique tanto la posición actual del comisionado de la marca azul. Para finalizar, aparecieron los campeones tag, para burlarse de lo que estaba sucediendo en el ring y se pactó un combate entre Sheamus y Miz. No es algo demasiado vistoso, comparado con el brawl que se esperaba entre ambos conjuntos, pero bueno, al menos no fue una tragedia.

Sheamus vs. The Miz.

Con el buen sabor de boca que dejó la lucha entre los mexicanos, este enfrentamiento supo a poco, como main event del show. No es que estuvieran mal, pero tuvieron poco tiempo para desarrollar la historia. Y la rivalidad en sí, en la que están enfrascados, tampoco es demasiado atrayente como para justificar esta posición en la cartelera. El irlandés dominó a Miz en los primeros compases, hasta que este se recuperó y aplicó varias patadas consecutivas en el esquinero. Se notó algo cansado a Mizanin, aunque supongo que sería parte de su actuación y no cuestión de algún problema físico. La pelea transcurría tranquila y sin que diera mucho tiempo a más, llegó el abrupto final. Un desenlace en el que el protagonismo fue total, una vez más, para Shane McMahon.

En la parte final de la contienda, fue decisivo, neutralizando a Cesaro, que intervino en favor de Sheamus. Lo lanzó contra una mesa, llevándose un pastel por delante y esto ocasionó la distracción del guerrero celta, que recibió un roll-up por parte de The Miz. Una victoria sin gloria para el face, asistido claramente y que no logró vencer en un final épico ni nada similar. Sheamus quedó algo protegido por el despiste, pero más importante aún que el final del propio combate, fueron las sensaciones que se transmitieron en el post-match. Exhibición de Shane McMahon, con un Miz que fue poco más que su ayudante y unos campeones que lucieron débiles ante el torbellino de movimientos vistosos que se les venía encima. Un final llamativo, pero que pone over a quien menos debería poner, en una decisión creativa que se repite eternamente y sigue siendo más que cuestionable.

Nota del show: 5,5

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