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Categorías WWE

Review SmackDown Live 25 de diciembre de 2018

Review del show de esta semana de SmackDown Live

Mattel Sound Slammers
Review SmackDown Live 25 de diciembre de 2018
Por Sergio Esteban - PUBLICADO EL 26/12/2018 A LAS 16:02

Promo inicial.

Cruce interesante de personalidades en el principio del programa, entre dos hombres que se han remodelado y llevan a cabo personajes atrayentes, que cada vez están mejor definidos. R-Truth, con la compañía de Carmella, aportó la versión face de la locura. Sus típicas gracias, su animosidad, la diversión, el entretenimiento y el despiste. Pero a su vez, fue capaz de dar una respuesta coherente, demostrando que tiene lucidez cuando quiere, para hacer frente a Daniel Bryan con argumentos realistas. No terminó el segmento de buena manera, ya que fue ampliamente superado por el poderío del campeón, que se cebó con él y no dejó que opusiera nada de resistencia, pero siguió en su idilio con la grada, sobre todo en el momento del baile. Su función, además, es poner over a los demás y mezclarse con el main eventer más claro del show, siendo el encargado de llevar el opener, no es para nada un mal lugar en la cartelera.

Un poco más frío me dejó la actuación de Carmella, la cual se entiende que sea face y tenga respeto a su vez por el campeón masculino de SmackDown. Pero creo que debería haber intentado, al menos, defender a Truth y hacer algo más que rogar a Bryan que lo dejara en paz tras el brutal ataque que este le hizo a su socio. Le faltó valentía y, quizás, para que no resultase ella perjudicada por su falta de voluntad, podría haber salido R-Truth solo a recibir la paliza. Unos golpes que se centraron en la pierna de Killings, ya que Daniel no solo ataca, sino que lo hace con sentido y con capacidad suficiente para sacar recursos variados de su amplio arsenal.

Dió sensación de rudeza e incluso se ganó algunos abucheos. No fueron tan generalizados como la edición hace suponer, al ver las reacciones de la grada, pero es cierto que su personaje heel cada vez va calando más y se está alejando del gimmick tan clásico que tenía. Respecto a su mic, pues un discurso bordeando la locura, pero no en plan divertido como Truth, sino con mayor intensidad, agresividad y convicción, lo cual lo hace más llamativo a la par que peligroso. Un comienzo más que correcto, aunque la historia en sí tampoco vaya a tener mucho más recorrido en adelante.

Mustafá Ali vs. Andrade “Cien” Almas.

Muy buen combate entre dos hombres que tienen gran calidad y demostraron bastante química en el enfrentamiento que mantuvieron. El mexicano salió a comerse el mundo, con un ritmo vertiginoso y Ali respondió bien, recuperando el resuello y poniéndose al mismo nivel. La intensidad y la combinación de ambos fue muy vistosa en toda la lucha y, aunque hubo momentos más lentos, fue una pelea muy dinámica y divertida, con el apoyo de una grada que parecía metida en el match. Los dos tuvieron sus opciones y fases de dominio convincentes, con un Andrade que ejerció muy bien de heel, apoyado por Zelina y un Mustafá que conectaba movimientos veloces, a la vez que se escabullía del Ídolo, dando la impresión de ser underdog difícil de cazar. Quizás le faltaron a la pelea unos minutos más de longitud para así haber expuesto una historia mas elaborada, pero los spots fueron muy aceptables e incluso los errores en las ofensivas se veían bastante creíbles. 

Un muy buen combate, pero con un resultado algo decepcionante. Obviamente no es por la victoria de Alí, ya que es uno de mis favoritos desde 205 Live y creo que está aprovechando la oportunidad que le están dando para lucir como un hombre a tener en cuenta en las grandes ligas, más allá de la espectacularidad puntual con la que se asocia tradicionalmente al mundo cruiserweight. Pero creo que es un personaje que aún tiene tiempo para crecer, evolucionar y terminar de explotar, sin necesidad de llevarlo a la cima tan apresuradamente. Me resulta atractivo este bookeo, pero si tiene un trasfondo detrás y no es una solución que dure un mes y luego se olvide.

Pero lo que no me gusta, es el status de Andrade. Creo que él también merece esa opción y por el tiempo que lleva esperándola, debería haber ocurrido antes que la de Alí. Es un luchador muy completo, pero aunque luzca bien, no es positivo caer de forma tan contundente y clara ante un recién llegado. Mustafá puede ser una gran estrella, pero en SD es apenas un novato, por mucho que haya planchado a Bryan y al adelantar al mexicano, deja a este en una posición no demasiado buena. Aún así, Almas tiene presencia en el show y tiempo suficiente para que pasen trenes por delante de él, pero sorprende que aún no le haya llegado ninguno de forma estable.

The Bar (Cesaro y Sheamus) y Sanity (Alexander Wolfe y Killian Dain) vs. The Usos (Jimmy Uso y Jey Uso) y Good Brothers (Luke Gallows y Karl Anderson).

Combate de relleno, sin muchas pretensiones y destinado a colocar a cada cual en su lugar dentro de la división por parejas de SD. Era obvio tras los sucesos de la semana anterior los carácteres que presentaba cada equipo, pero se profundizó aún más en ellos al dividirlo en faces y heels, con el beneplácito de New Day, que se encontraban en la mesa de comentaristas. Fue una contienda clásica, con alternativas y cada uno explotando su mejor faceta. Bastante ordenada en la primera mitad y bastante caótica en la segunda parte. Y con un claro ánimo de equilibrar las fuerzas entre todos los conjuntos de la división y dejarlos igualados de cara a futuros eventos.

Los más beneficiados del resultado fueron los Good Brothers ya que ganaron de forma limpia, planchando a uno de los campeones como era Cesaro. Gallows tuvo más protagonismo que Anderson y tuvo una actuación digna, dentro de sus limitaciones. Además, mostraron respeto e hicieron una gran alianza con los samoanos, que estuvieron muy unidos a ellos durante el duelo. Los gemelos también tuvieron sus buenos instantes, ya que ellos fueron artífices del cambio de signo de la lucha. En base a patadas, que repartieron a todos sus enemigos, dejaron el triunfo en bandeja a sus compañeros y demostraron que ellos también eran importantes.

Sanity no salió perjudicado del todo como grupo, pero se llevó la derrota, lo cual no es una buena noticia. Aún asi, Killian lució bastante bien y hubo momentos en los que llevaban el control de las operaciones. Al menos no recibieron la cuenta directa y la semana pasada habían sido presentados como bestias fuertes. Y los campeones, pues fueron los sacrificados. Evidentemente no es positivo para ellos ser los que perdieran el combate, pero también tuvieron algunas buenas acciones combinadas y aparentaron ser unos powerhouses potentes. Este equilibrio en la división es bueno para generar interés, pero la imagen como portadores de los títulos de los europeos, debería ser aún más reforzada. Siguen dando buenas luchas, pero necesitan esa racha imponente que los encumbre para destacar. Aunque claro, eso es algo contradictorio con la nivelación que pretende darse entre equipos.

Miz TV.

No sé si es por ser un clásico o por tener un espíritu navideño menor que el de los presentes en el show, pero me pareció una promo sin mucho sentido, aburrida y contando una típica historia de estas fechas, que será muy emocional para los más sensibles, pero cuya orientación no deja de ser glorificar por enésima vez a Shane McMahon. Miz dijo que su padre se sentiría muy orgulloso de él, si tuviera una alianza con Shane, porque es el mejor del mundo. Yo lo que pienso es que ese trofeo de papel lo ganó en un torneo de pacotilla y sin gloria, mientras que él si que es un orgullo por su carrera, ya que siempre ha llamado la atención, ha tenido el título máximo en su cintura y ha estelarizado WrestleMania, cuando nadie apostaba nada por él. Enfrente estaba el hijo de papá, que ha demostrado ser un wrestler interesante, pero que ha tenido unas facilidades inmensas para poder destacar, solo por ser quien era. Una historia que no me convence para nada y que me gustaría que terminara con un turn heel de Miz, pero tras su reciente cambio, parece que si alguien traiciona, va a ser Shane.

Pero McMahon ayer se comportó como un buen samaritano, cediendo a las ilusiones que le planteaba Mizanin y compartiendo con él esa grandeza que supuestamente tiene. Todos felices y The Miz haciendo que la grada corease sus gestos, robados a Daniel Bryan. Eso es lo más positivo del segmento, ver como se ha adaptado a su nuevo rol y que sigue siendo capaz de generar también reacciones como chico bueno o, al menos, no tan malo y odioso como antes. En cuanto a Shane, pues fue ensalzado y simplemente se dedicó a lucirse, porque no aportó nada nuevo en su discurso. Que ahora escucharán a la audiencia, que todo irá a mejor y que en la Navidad todos los buenos deseos se cumplen. Pero ningún giro relevante, más allá de aceptar ir de la mano de Miz, supuestamente, en futuros shows.

Jeff Hardy vs. Samoa Joe.

Combate de transición, con un esquema clásico y un nivel decente, pero sin ser demasiado destacado, que fue ensombrecido por la parte final del segmento, que fue mucho más llamativa. Desde el inicio, Jeff buscó atacar a Joe con desesperación, a golpes y con contundencia, con una agresividad que le impedía elaborar una estrategia más definida como underdog de la lucha. Aún así, esa pasión llevó a Hardy a dominar la mayoría de la contienda, no dejando respirar apenas a Samoa, que cuando recuperaba la iniciativa, aprovechaba para descansar en base a sumisiones potentes, pero que ralentizaban el ritmo del match.

Sin embargo, todo quedó en nada ante la secuencia final. Tras haber sobrevivido a varios ataques poderosos de Jeff, que parecían definitivos, Joe cayó fuera del ring y ahí el pequeño de los Hardy se cebó con él. No parecía una actitud muy adecuada para un face en fechas navideñas, pero Jeff se lo llevó a lo personal y perdió el control de manera abrumadora, sin importarle perder el combate por DQ. Golpeó a un desvalido Joe en repetidas ocasiones, con rodillazos continuos que dieron sensación de potencia y fueron bien vendidos por el samoano. No obstante, este se recuperó y las cosas cambiaron, ya que el cazador pasó a ser la presa y Joe quien iba a perder los papeles realizando una tremenda sumisión sobre Hardy, aún más impactante por el efecto que da la pintura sobre su rostro.

Una rivalidad que sube un nivel en cuanto a contundencia, agresividad y odio personal entre ambos. En la que Hardy lució muy poderoso, pero Joe aún más en su recuperación. Y en la que hay argumentos suficientes para presentar batallas con estipulaciones que les permitan destacar en un duelo que, a priori, parece bastante igualado pese a los diferentes que son los gimmicks de ambos.

Campeonato de Estados Unidos.

Shinsuke Nakamura (c) vs. Rusev.

Combatazo para dar fin al triste reinado de Nakamura y cederle el trono del título USA a otro no americano. Fue una gran lucha, plena de alternativas, con un desarrollo muy bien marcado, movimientos contundentes y un dinamismo muy atractivo. Los dos tuvieron sus fases de dominio y pudo haber vencido cualquiera. Shinsuke buscaba sus patadas y sumisiones, pero sabía como manejar la lucha en todos los aspectos, con una solidez muy creíble. El búlgaro, por su parte, hacía honor a su apodo de “bruto”, atacando a Nakamura de una forma algo tosca, pero con potencia y con calidad, ya que se adaptó al ritmo del japonés, igualándolo en intensidad y metiendo al público cada vez más en la lucha. Ejecuciones muy buenas, emoción y divertimento para la grada en un combate que sorprendió para bien, luciendo ambos wrestlers a un nivel superior al esperado. 

Pero por muy bueno que fuera el match, que lo fue, la noticia estuvo en el cambio de monarca. Rusev merecía ese cinturón y me alegro mucho que anoche lo consiguiera. Siempre ha tenido un trato peor de lo que reflejaban el cariño de los fans y sus actuaciones sobre el ring, así que me parece un candidato ideal para revitalizar este título, por trayectoria y porque es la posición que merece ostentar, pudiendo dar un nuevo aire a la escena del USA. Su coronación fue recibida con alegría por el respetable, aunque tampoco parece que interese mucho a WWE promocionarlo como un face muy querido e impulsarlo a cotas superiores.

En cuanto a Nakamura, pues su reinado más que un suplicio o ser malo, ha sido irrelevante e intrascendente. Esa indiferencia es muy dañina y ni sus buenas performances, que también las ha tenido, le han servido para salir de la mediocridad a los ojos de los fans. De ganar el Rumble pasó a no ganar el título de WWE. De ahí a no luchar por él, después a hacer un turn heel desaprovechado y para finalizar el año ha perdido el cinturón con el que se hizo hace unos meses. Una clara involución que ha devaluado su imagen, así como ha restado interés en el título que retenía. Debe reconvertirse, volver a ser el que era y salir del bache, porque la calidad no la ha perdido, pudiendo sacar magníficos combates, como el que llevó a cabo en este SD, aunque curiosamente, fue en el que perdió el cinturón que llevaba consigo.

Promo de AJ Styles y Vince McMahon.

Interesante segmento que tuvo sus partes buenas y sus partes malas. Por empezar con lo positivo, hay que agradecer a Vince McMahon que, pese a su avanzada edad, siga prestando sus servicios activamente al espectáculo y se implique recibiendo un golpe como el de AJ Styles. En ese sentido no se le puede reprochar nada al mandamás. Y tampoco en la forma de actuar y de convencer con su discurso, porque dijo cosas coherentes, pero llevadas al extremo de forma convincente, con el objetivo de provocar a Styles. También se agradecen esos guiños a los fans, relatando historias que ya el fenomenal había contado en algunas declaraciones, pasando esta storyline a tener un origen más realista y más cercano a la audiencia que sigue el mundillo.

Styles, por su parte, también estuvo bien. Es cierto que perdió los nervios demasiado pronto con McMahon y pareció algo desesperado, pero esa intensidad y ese carácter colérico, algo más alejado del face plano y simple tan común en WWE, le hace un personaje más atractivo. Cumplió con su papel y parece que puede verse inmerso en otra gran historia, aunque ahora no opte al cetro mundial. En el aspecto negativo, pues está la indirecta consecuencia de quitarle relevancia a la victoria de Rusev, cuya coronación se vió algo opacada por estos hechos, no siendo tan vistosa como si hubiese cerrado el show. Y, bueno, aunque mezclarse con Vince sea importante para AJ, la secuencia no impactó tanto como en otras ocasiones.

Sea por la edad, porque se ha visto este tipo de segmento hasta la saciedad o por la recurrencia del personaje de McMahon, hubo algo que dejó una sensación inferior al momento del cabezazo de Kevin Owens, por ejemplo. Supongo que ver a Vince de regreso en Raw, luego de regreso en SD, a continuación como Santa Claus en el show rojo y ahora en versión provocadora en el azul, es una saturación para buena parte de la audiencia y no es tan llamativo como si llevara tiempo sin salir en pantalla. No es su época, pero en su concepto de reanimar los shows, él sigue pensando que es una pieza fundamental, así que hasta que crea conveniente, seguirá con ese foco sobre su persona.

Nota del show: 6

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