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Los 7 pecados capitales de Raw

Raw no está en su mejor momento, como así lo indican las audiencias. En este artículo tratamos de ver los motivos que han ocasionado esta crisis.

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Los 7 pecados capitales de Raw
Por Sergio Esteban - PUBLICADO EL 01/12/2018 A LAS 12:16

WWE Raw: Motivos de una crisis.

Raw es, teóricamente, el programa más importante de wrestling a nivel mundial. Un espectáculo que se ha mantenido en pantalla durante 15 años y es el buque insignia de la empresa más grande del planeta en la industria de este entretenimiento. Un programa con historia, con momentos memorables y con el que la mayoría de los fans de la lucha libre hemos crecido, sintonizando cada lunes con ilusión la televisión, para ver las aventuras de nuestros héroes o la maldad que escondían sus poderosos villanos. La joya de la corona que, aunque llegó a ser desplazada a finales de los 90 por el programa de la competencia, llamado Nitro, resurgió de sus cenizas y se ha mantenido desde entonces como el símbolo de la grandeza de WWE, dominando el panorama mundial del wrestling con mano de hierro.

Esa es la teoría que debería tener un reflejo en la práctica y que la propia compañía vende en cuanto puede o hay algún dato que avale la potencia del show rojo. Sin embargo, se está generalizando una idea entre la audiencia que, al fin y al cabo es de quien depende cualquier espectáculo o negocio de este estilo, que no es para nada positiva. La imagen de Raw se está devaluando a pasos agigantados y cada vez es más común observar comentarios críticos acerca del producto actual que ofrece la empresa de Vince McMahon la noche de los lunes. La tendencia en las audiencias, a su vez, también muestra un descenso del interés general en el programa y ni los fans más casuales se sienten atraídos por la oferta. Por supuesto, la gente que ha vivido mejores años, observa una caída de la calidad y muchas de esas personas, tras darle mil oportunidades de cambio a Raw, optan por otras alternativas que satisfacen mejor sus deseos, cuando quieren sintonizar algo que les divierta en televisión.

Hay muchos factores que han llevado a que esto se produzca. No es algo irreversible para una empresa con el potencial económico y humano que tiene WWE, pero si que debería ser preocupante para la zona noble de la empresa ver como tienen que consumir tantos esfuerzos en querer vender algo que debería venderse solo, por si mismo. Pese a haber otros intereses y producirse una diversificación del producto, las quejas que inciden específicamente sobre Raw son cada vez más notables y eso arrastra al global de la compañía. Pero, ¿a que problemas nos referimos exactamente?, ¿que es aquello que está haciendo perder espectadores a Raw semana tras semana y Vince no parece ver?, ¿cuales son los pecados que está cometiendo el show rojo para que ni su base de fans más acérrima los perdone?

1- El formato de larga duración:

Lo primero que hay que considerar son las tan manidas tres horas que tiene Raw. Es un concepto que puede resultarle muy rentable a la empresa a nivel publicitario, pero de cara al fan es demasiado pesado. De hecho, en las audiencias semanales se observa como se van perdiendo espectadores progresivamente entre horas, de la primera a la tercera, en la que ya no hay ni grandes combates, sabedores desde la planta alta de WWE el efecto de cansancio que produce este hecho. Es obvio que rellenar tanto tiempo puede ser complicado y hay que asumir que muchos minutos van a ser de un contenido aburrido, cuando no debería ser así.

Pero es que aunque el contenido ofrecido fuera perfecto, esas tres horas tampoco permiten al espectador ver con alegría el programa. Quedarse por la noche en Europa o por la tarde en América para consumir un show que ocupa 180 minutos es difícil, porque la gente tiene cosas que hacer, siendo un lunes, o se puede cansar de ver combates reciclados y promos eternas, teniendo alternativas más frescas en otros lugares y los highlights de YouTube al alcance de un clic y sin anuncios.

2- La ausencia del campeón:

Es un factor determinante que está alejando a muchos fans del espectáculo. Es cierto que el wrestling es mucho más y hay rivalidades personales, así como trofeos secundarios, que permiten mantener el interés en storylines de la zona media y baja de la cartelera. Pero, aunque esto no sea una competición deportiva (estrictamente hablando), si que es una lucha por conseguir un título máximo que no se ve, no se siente y parece estar de adorno. En los eventos se debe combatir por un trofeo, por llegar a algo, a una meta. Aquí la meta máxima está en una granja perdida en el bosque y, los demás, se pelean por migajas y sin aspirar a lograr alcanzar la cima.

No pido con esto oportunidades para todo el mundo, pero si que debería haber un desafío claro que intentar superar. Y tampoco es una crítica directa contra Brock Lesnar, que ha firmado un contrato genial para él y está disfrutando de sus condiciones. Pero la directiva ha consentido que el cinturón más importante esté secuestrado y no se luzca, de una manera inexplicable y que de muy difícil forma puede llegar a compensar económicamente y a nivel de imagen. Desde luego, en este aspecto, el descontento de los fans con una situación que se está alargando en el tiempo hasta parecer crónica, es más que visible.

3- La falta de referentes:

La crisis en cuanto a estrellas llamativas en el show es determinante para alejar a los fanáticos del espectáculo. La situación es incomparable con el pasado, donde The Rock, Austin, Undertaker, Michaels, HHH, Cena u Orton, en diferentes épocas, dominaban el show. La empresa cree que con la nostalgia y volviendo a utilizarlos cuando las cosas van mal, se solucionan los problemas. Pero eso es una alternativa puntual, que no sirve para arreglar una cuestión estructural, que es que no hay nadie que consiga enganchar al espectador. Si a eso unimos la ausencia de la poca gente importante en estas semanas, el otoño de Raw se puede tornar en desfasado y aburrido como está siendo.

Lesnar desaparecido, Reigns enfermo, Strowman y Owens de baja, Rollins y Ambrose en un segundo plano, y la mayoría de las esperanzas puestas en un grupo heel en el que no se promociona al máximo a McIntyre y en unos faces atractivos como apoyo (Bálor o Elias), pero lejos de ser los superhéroes que hacen imposible que un espectador se pierda sus andanzas ni una sola noche. Quizás por haber promocionado demasiado a una sola superestrella como era Roman, por no haber dado el paso definitivo con ningún proyecto al haber escogido el recurso fácil de darle el título a Lesnar o por la dependencia del pasado, ahora mismo ni siquiera Rollins, Ambrose o Bálor, pueden salvar la papeleta. Únicamente Ronda Rousey mantiene el tipo en los niveles adecuados.

4- La intrascendencia del show:

La comparativa con el pasado son obvias en este aspecto. Hace años Raw era un programa fundamental, había que estar al día y en él ocurrían cosas realmente relevantes. Luchas y promos que hacían interesarse al espectador y vendían el PPV, el único show por encima del propio Raw. Sin embargo, hoy en día, es común ver promociones de Mixed Match Challenge, por ejemplo, momentos de otros shows secundarios y parece que en ocasiones el propio show rojo sea una plataforma donde todo cabe, para promocionar otras historias que a la empresa le interesa más exponer.

No solo eso, sino que muchas de las rivalidades tienen mayor interés en redes sociales que en el propio programa, dejando una sensación al espectador de vacío, de que si se pierde un discurso, tampoco se pierde nada, porque aparte de poder verlo después, no llama lo suficientemente la atención como para verlo en el momento original. Eso por no hablar de lo incómodas que se sienten algunas promos, por la falta de libertad para expresarse de los talentos. Todo ello lleva a una pobre venta de lo que se ofrece, que acaba siendo anodino, encorsetado y fácilmente olvidable, con tal de guardar esos instantes importantes para que luzcan en otro lugar. La sensación que se está extendiendo es que si no ves Raw, no te pierdes nada.

5- La repetitividad de los esquemas:

Para que algo tan duradero como lo es Raw ofrezca algo interesante que sea vistoso para el espectador, es necesario que haya novedades. Y las novedades, por supuesto, no pueden ocurrir de manera común, ya que dejarían de impactar y de ser novedades. Pero es que hay un largo trecho entre ir cambiando y haciendo cosas incoherentes continuamente, que no es positivo; y repetir el mismo esquema una y otra vez con una mínima variante, que es lo que vemos en los últimos tiempos. El tema de la tiranía de la autoridad (ya sea con Stephanie y Triple H o ahora con Corbin). La infinidad de luchas por parejas que siempre parecen la misma. Sorpresas como la de Ziggler retando como oponente sorpresa a Rollins el pasado lunes. Promos como las de Alexa... 

Son cosas mil veces vistas y que vuelven a suceder una y otra y otra vez más. Y no es que se guarden las sorpresas para otros momentos, es que a veces se alargan hasta perder el interés, como en la historia de la ruptura entre Sasha y Bayley. Por otra parte, está el esquema propio de una lucha que tampoco tiene demasiadas variaciones. Luchas cortas, resultados cantados, heels dependientes de sus grupos de apoyo o de las trampas, faces maltratados que ganan en comebacks o pierden protegidos… todas esas alternativas son correctas bien empleadas, pero cuando siempre ocurre lo mismo y permanentemente vemos el mismo transcurso de los acontecimientos, puede llegar a saturar.

6- Las decisiones a contracorriente:

Ir en contra de la mayoría de gente a la que ofreces un producto no es conveniente. Es una obviedad de la cual la empresa parece olvidarse en multitud de ocasiones. Por supuesto, WWE obtiene rentabilidad de otras maneras, más allá de con la audiencia de Raw y con el contrato televisivo de USA Network, pero enfadar a propio intento a los fans influye en el descontento general y la mala imagen del producto. Y no es que WWE se tenga que plegar ante las demandas de unos cuantos aficionados de internet. Me refiero al empecinamiento de Vince en mantener apuestas u obligar a los fans a que hagan lo que él cree conveniente, como si los espectadores fueran un simple objeto, sin decisión propia y dispuestos a creer en todo lo que la directiva proponga.

Hay muchas situaciones anticlimáticas entre chicos buenos y malos, reacciones que no explotan los gimmicks de cada cual, sorpresas ilógicas y perjudiciales, hechas específicamente para demostrar poderío ante el fan y una sensación de maltrato hacía el grueso de la audiencia que no debería suceder nunca. Luego todo se trata de enmascarar y la autoridad se sube al carro de las modas y las tendencias (por ejemplo, la revolución femenina), diciendo que hacen las cosas para el televidente, de manera indirecta y que el objetivo original era el que se ha producido, pero la respuesta de muchos de esos fans la están teniendo bien clara, dándoles la espalda de forma gradual.

7- Las limitaciones del producto:

Hay que reconocer que el wrestling es un negocio cíclico, con épocas de mayor expansión y otras de menor relevancia. Depende de las ofertas de otros deportes, de la propia competencia interna, del carisma de los wrestlers que formen parte del elenco… Multitud de factores que hacen que, por mucho que la empresa se esfuerce, sea complicado mantener el interés de los fans en épocas malas. Pero el problema es la inactividad de la propia WWE. Aunque haya esas limitaciones, ellos saben que pueden dar mucho más, que pueden arriesgar más, que pueden ofrecer cosas mejores. Lo hacen con NXT, con 205 Live, incluso con SmackDown. Sin embargo, prefieren decir que está todo bien y tratan de vender un mundo feliz cuando las audiencias son las que son.

Se puede crecer y no lo hacen, pareciendo que están acomodados de tal manera que se sienten seguros e invulnerables en su atalaya. Y si, es posible que aún tengan fortaleza para firmar grandes acuerdos, no tengan competencia directa que les haga daño y estén actuando bien para sus propios intereses en terrenos como el desarrollo o los fichajes pero, a la larga, esta tendencia negativa en la audiencia e imagen de Raw es muy dañina y lo que ahora es una molestia, se puede convertir en un grave problema como no se ataje y se trate de convencer a la audiencia de lo contrario, basándose solo en el marketing, sin profundidad, ni un producto decente detrás.

Y ustedes, ¿que opinan?, ¿hay que hacer cambios con urgencia en Raw?, ¿la situación no es tan grave como pueda parecer en este artículo?, ¿hay que buscar soluciones o simplemente es un mal momento puntual del show?. Pueden dejar sus opiniones en la caja de comentarios.

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