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Categorías WWE

Review SmackDown Live 20 de noviembre de 2018

Review del show de esta semana de SmackDown Live

Mattel Sound Slammers
Por Sergio Esteban - PUBLICADO EL 22/11/2018 A LAS 20:50

WWE.com

Charlotte Flair vs. Billie Kay.

Para comenzar el show, Charlotte Flair salió a escena como la gran estrella que es. No había dejado de serlo, pero la irrupción de la nueva Becky Lynch la había relegado a un segundo plano del que ha salido tras su performance en Survivor Series ante Ronda Rousey. En la promo se mostró segura de si misma y apoyada, pese a los cánticos a favor de Becky, que también se hicieron notar. Vaciló de sus actos en el PPV y recibió a Paige, que salió a pararle los pies y a multarla con 100.000 dólares por lo que hizo el domingo. Sin embargo, no se quedó ahí la cosa, porque en ese momento las Ilconics salieron a hacer frente a Flair y a reclamar esa especie de recompensa o multa o no sé sabe bien qué, ya que derrotarían a Charlotte.

Con todo esto, se vendió a una Charlotte enchufada, interesante y con un personaje más profundo que antes y a las australianas como víctimas propiciatorias para ser machacadas por The Queen. Estaban sentenciadas antes de empezar a combatir, pero primero una y después la otra, intentaron igualar en status a una Charlotte que apenas se despeinó para despacharlas. La primera de ellas fue Billie y aquí empezamos con lo que sería la lucha. Una pelea que apenas tuvo historia y que fue ampliamente dominada por la hija del “Nature Boy”, con sobriedad, suficiencia y una superioridad insultante. Apenas tres minutos bastaron para demostrar la enorme diferencia entre wrestlers y dejar de nuevo mal parada a una de las Ilconics. Atacó a Kay y se sobrepuso al intento de comeback de la australiana, que se apoyó en Peyton para tratar de adquirir ventaja en ringside. Con facilidad venció y fue ella misma la que dispuso una nueva pelea frente a su compañera para dejar bien clara su autoridad.

Charlotte Flair vs. Peyton Royce.

Y aquí comenzó la segunda parte de lo que sería el mismo segmento, pero definido como otra lucha independiente. Royce no es que lo hiciera mucho mejor que su compañera y también sucumbió de forma relativamente sencilla ante la ex-campeona mundial, en menos de cinco minutos. Y eso que Royce intentó mostrarse más agresiva en los primeros compases, llevando el control. Pero cuando Charlotte se cansó y se puso seria, la distancia sideral entre los status de ambas volvió a hacerse patente y la ofensiva de la segunda de las australianas, también parecía quedarse en nada. Ahí fue cuando Ilconics tuvieron un atisbo de lucidez, con el ataque a traición de Billie, que hacía perder por DQ a su compañera, pero que las dejaba en clara ventaja para destrozar a la rubia. Nada más lejos de la realidad.

Charlotte no solo se recuperó, sino que cogió el dominio de la situación y con violencia fue ella la que humilló a sus dos rivales, con una lanza doble y golpeándolas contra la mesa. No necesita Flair demasiada credibilidad, pero actuaciones así de imponentes siempre son llamativas y resultan atractivas para la grada. Una audiencia que no sabía muy bien a quien apoyar, pero que pareció decantarse más por Flair, que tenía una teórica desventaja, aunque en realidad no era así. El ataque fue contundente, pero el selling de las australianas no estuvo al nivel (lo de los golpes en la cabeza sobre la mesa, cuando se quedaban a medio metro fue lamentable), dejando unas sensaciones peores de lo que podrían haber sido. De todos modos, gran performance de Charlotte y dominio abusivo en estos primeros minutos del show, en los que tuvo un protagonismo absoluto. E Ilconics, pues bueno, pasado su momento de relevancia en Australia, son jobbers dedicadas a poner over a otras chicas.

The Miz y Shane McMahon vs. Bryant Brothers.

El turn face de Miz parece una decisión en firme y el público de Los Ángeles recibió a la estrella hollywoodiense con gran cariño. Quizás no sea el papel que más le pegue, por lo acostumbrados que estamos a que sea heel y por el potencial que tiene como rudo para llevar adelante las rivalidades, pero es una apuesta curiosa y que puede sorprender. En el Miz TV de anoche, ejerció de anfitrión seguro, amable y divertido, teniendo como invitado a Shane McMahon.

No me gustó la actuación de Shane, pero más por el bookeo que por él. El comisionado de SD había prometido cambios y, lejos de eso, lo que hizo fue ensalzar a su personaje una vez más (acompañado del inestimable discurso de Mizanin). No se centraron en las múltiples derrotas del PPV, sino en que ellos fueron los últimos eliminados y McMahon venía de ganar la copa mundial en Arabia, como si eso fuera un gran mérito. Y Miz, lejos de poner en aprietos al jefe, le propuso formar equipo en un claro signo de peloteo y admiración hacia su labor, glorificando de nuevo al personaje de Shane como si fuera maravilloso. En pequeñas dosis Shane puede ser un excelente complemento, pero que los demás lo adoren, es pasarse de la raya y minusvalorar el talento que hay en la marca azul.

El hijo del mandamás aceptó a regañadientes la propuesta de formar equipo y Miz hizo salir a dos luchadores locales para pelear frente a ellos. Y en una performance inexplicable y tras haber sido ampliamente superior, Miz cayó derrotado ante uno de los supuestos hermanos en un minuto, de manera sorpresiva y sin ni siquiera haber dado el relevo a Shane. El comisionado se salva de la quema, ya que no participó en nada, pero Mizanin quedó como muy inferior, tanto a Shane en nivel de lucha, como a los Bryant Brothers a nivel de inteligencia. Tiene potencial la historia y puede mejorar con el tiempo, pero todo esto debería servir para encumbrar a The Miz y el único que salió perjudicado en este SmackDown, fue precisamente él.

New Day (Kofi Kingston, Big E y Xavier Woods) vs. The Bar (Sheamus y Cesaro) y Big Show.

Un clásico. Así se puede definir el típico combate de New Day cada vez que hay una fecha señalada en el calendario americano. En este caso era Acción de Gracias y, para celebrarlo, apareció el stable face con los trajes tradicionales y esas mesas llenas de comida que son un símbolo propio, prácticamente. Lo más sorprendente de la promo fue el guiño de Xavier a la victoria de su equipo el domingo, en Survivor Series. Realmente ganaron los Usos, pero ellos llevaron a gala ese 6 a 1, expresándolo en la indumentaria de Woods. También se rieron de la derrota de los campeones y más aún con todo lo de Maverick. Una performance tan previsible como el contenido de la lucha, que fue corta, pero entretenida y dinámica. Hay que considerarlo un espectáculo cómico, un instante lúdico para desengrasar y los niños adoran este tipo de segmentos, así que tampoco molestó demasiado.

Eso sí, la lucha no fue nada del otro mundo y es fácilmente olvidable, pese a que se rompieran algunas mesas con los cuerpos de los heels y New Day ganaran usando la comida, en este caso el típico pavo. Lo que menos me gustó fue lo de siempre, la sensación de que la parte fuerte del conjunto heel es Big Show. Cuando este fue sacado del match, atravesando una mesa, fue cuando New Day cogió ventaja y decantaron la balanza a su favor. La cuenta fue sobre Sheamus y en el post-match, también machacaron a Cesaro, con el que se cebaron, lanzándole mil platos hasta que cayó sin fuerza en el centro del ring y la grada explotó en aplausos. Los europeos volvieron a quedar por debajo del gigante y eso deberían cuidarlo más los bookers. Por lo demás, pues entretenimiento puntual, un poco de relleno, pero visualmente atractivo.

Asuka y Naomi vs. Sonya Deville y Mandy Rose.

Combate muy predecible y mil veces visto que quiso avanzar en la storyline entre las heels, pero que no consiguió el efecto esperado en la grada. Al comienzo, Naomi lució fuerte, con acciones llamativas y con un ritmo elevado, explotando al máximo su estética para llevarse el foco. Con el paso de los minutos, Mandy y Sonya empezaron a trabajar en conjunto y a dominar a la mujer de Jimmy Uso. La tensión entre ambas se preveía a punto de explotar y las quisieron vender como bien avenidas, sacrificando a Naomi que intentaba reaccionar, pero se veía inferior a las heels. Así hasta que Asuka recibió el relevo y cambió el sentido del combate, controlando el match y pareciendo superior a las demás. Evidentemente, en un segmento orientado a que se rompa definitivamente la amistad de Rose y Deville tenía que saltar alguna chispa y ese encontronazo dejó la victoria en bandeja para la japonesa en una performance que no aportó nada realmente relevante.

Naomi tuvo sus altibajos, luciéndose en algunos momentos, pero siendo secundaria en la segunda mitad de la lucha, pareciendo inferior a su compañera y siendo el eslabón débil del equipo. Asuka triunfó y por sumisión, lo cual no es una mala actuación, claro, pero no fue la protagonista y sigue mezclada con gente que, aunque tenga potencial, no está a su nivel ni de lejos. Y las heels, pues volvieron a tener un roce que les costó caro, amagando de nuevo con una traición que nunca llegan a consumar. A este paso pueden perder el factor sorpresa y el interés no creo que mejore con el paso de las semanas, ya que el status que tienen no es atrayente como para seguir teniendo el foco que tienen. Mejor tener carreras individuales o cambiar de registro porque, sobre todo Sonya, podría tener más repercusión de la que ahora se ve.

Promo de Daniel Bryan.

Me parece una muy buena promo de Bryan en cuanto a la forma de explicarla, pero con un contenido poco original. Cuando alguien quiere cambiar su carácter y utiliza la realidad para darle la vuelta a todo está bien. Pero el recurso continuo de darle la espalda al público y tacharlos de inestables o idiotas por creerlo cuando era face, está muy visto. Entiendo que haya que generar abucheos, pero a veces las argumentaciones suenan demasiado falsas. Todos sabemos por lo que ha pasado Bryan y, al igual que Becky, es un tipo que cae bien y al que siempre se le ha apoyado en todo. Criticar a la gente de forma directa, en las primeras semanas tras el turn suena demasiado forzado y no ayuda a darle credibilidad a la situación, por mucho que diga que son ignorantes y que los ha engañado.

Aún así, Daniel hizo esfuerzos y argumentó bien dentro de lo que cabe, con pausa, seguridad, tranquilidad y enfatizando donde debía. Dijo que ya no quería ser asociado al Yes! Movement, criticó a Styles, se metió con la grada y ejerció de ególatra individualista, lo cual hubiera tenido más sentido antes de ganar el cinturón. Una vez ganado podría actuar de otra manera. Pero de todos modos, la promo es buena, se creó una atmósfera adecuada y se sintió al campeón como poderoso, inmerso en un nuevo proceso y en la búsqueda de una personalidad alternativa que le ha llevado incluso a plantarle cara a todo un Brock Lesnar de manera convincente.

Va a ser complicado comprar su personaje, habiendo sido siempre un underdog adorado en WWE, pero es un reto para él y quizás por eso sea algo que le motive más que cualquier otra cosa. Veremos como sigue y si la gente se divide entre aplausos y abucheos hacía el barbudo, pero de momento, hubiera preferido que se centrase en Styles y dejara a un lado al público, para criticarlo ya más adelante, cuando hubiese recibido más desprecios de los que ha obtenido hasta ahora, que me parecen insuficientes para justificar todo lo que dijo anoche.

Rey Mysterio vs. Randy Orton.

Buen combate para cerrar el show, profundizando más que nada en los caracteres de cada uno. Ambos decidieron emplear sus ataques más efectivos desde el comienzo y así Rey optó por la velocidad, los saltos y los movimientos atléticos de larga distancia que le caracterizan, mientras que Orton se inclinó por la vertiente fácil, es decir, tratar de provocar y hacer trampas o molestar, más que atacar a su rival. Esta versión depravada de Randy es interesante, ya que al igual que se centró en los agujeros de las orejas de Jeff como posible debilidad, aquí identificó la máscara del mexicano como punto sobre el cual incidir.

El dominio parecía constante de Mysterio, pero Orton cada vez que hacía un comeback intentaba arrancar la máscara de su adversario, provocando que este perdiera el control de la situación. Es una performance odiosa, pero muy efectiva y que desconcentró al latino, que parecía que podía ganar de haber sido un match clásico. En el final, Randy volvió a demostrar su oportunismo y su inteligencia, primero con un RKO en ringside, esperando a su rival y después asegurándose del triunfo, al repetir la acción sobre el cuadrilátero.

Pero lo más importante vino en el post-match, donde Orton volvió a ser ese rudo violento y despreciable que le ha encumbrado durante su carrera, atacando a Mysterio con una silla y dejándolo malherido, además de quitarle su preciada máscara en un gesto que duele más a un mexicano que las propias derrotas. Con ello se sube la intensidad de la rivalidad, se pone over de nuevo al personaje de Randy, refrescando su maldad, y se deja a Rey en mal lugar, pero predispuesto a una venganza que es evidente que tendrá lugar en el futuro. Un espectáculo interesante, con el público muy metido y con la única pega que vuelve a posicionar a veteranos en las posiciones estelares del show, obviándose otra vez el desarrollo de talentos jóvenes que deberían ir evolucionando semanalmente.

Nota del show: 5

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