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No hagas un Suplex en el centro comercial

El olvido es un veneno que se propaga muy rápido en España

No hagas un Suplex en el centro comercial
Por Alex Salgado - PUBLICADO EL 05/01/2018 A LAS 15:38

¡Soy viejo! No tanto como los muebles de tu comedor, pero tengo las suficientes canas en la barba como para considerarme un respetado veterano. Sobre todo, me siento mayor cuando la gente comenta que se engancho a la lucha cuando zapeando se toparon con Rey Misterio, Randy Orton o Batista. Incluso algunos lo hicieron posteriormente cuando WWE se emitía en la extinta Marca TV.

Tengo un vago recuerdo de un domingo por la mañana donde desconozco bajo que carambola, los amigos de Estudio Estadio (La 2) pusieron un combate de los British Bulldogs cuando Dave Smith aún estaba lejos de ostentar el cinturón intercontinental. Pero considerar ese mi bautismo como fan de la lucha, seria faltar a la verdad.

En realidad, todo comenzó en 1989 cuando arrancan las televisiones (de tubo) privadas en nuestro país y entre muchos otros contenidos los directivos italianos deciden programar WWF en diferentes horarios. El definitivo fue los sábados y domingos por la mañana, pero antes probaron suerte en otras franjas. Por ese motivo mi primer recuerdo esta enmarcado en una calurosa tarde de primavera cuando en la tele de mi "yaya" apareció un señor enfundado en un bañador de topos amarillos, que se zurraba con otro señor que llevaba un loro en la espalda.

No fui el único niño que presencio aquella escena y pocos recreos después todos los niños querían ser el policía, el marinero, el modelo, el terremoto y en especial el del bigote amarillo. La cosa se extendió como la pólvora y rápidamente llegaron los muñecos, las revistas, el famoso show del Palau Sant Jordi, etcétera. Pero de las porras para saber quién ganaría el evento principal de Wrestlemania 6, ya hablaremos otro día. Sí amigos, la seis. Ahora se acerca la treinta cuatro, pero algunos ya vimos la sexta con pocas semanas de diferencia respecto al evento real.

En realidad, hoy quería hablar de algo que por desgracia ocurre mucho en España: ¡El olvido!

Obviamente como en otras ocasiones la histeria paso y la cadena de televisión dejo de emitir los shows de la WWF, dejándonos abandonados por mucho tiempo. Algunos sobrevivimos con revistas de importación o cintas compradas por correo, pero realmente resultó muy complicado mantener la llama viva. Por desgracia, muchos seguidores perecieron por el camino y se buscaron nuevas modas que seguir.

Es ahora donde debemos saltar en el tiempo para situarnos en 1996, cuando dos iniciativas intentaron traer la lucha de regreso a la ciudad condal. Pero ambas de toparon con el muro del olvido en los morros. La primera fue un show de lucha nacional donde veteranos del catch español, con coloridos apodos intentaron llenar el Estudio 54 del legendario Paralelo.

La segunda intentona fue una gira de una empresa americana que mezclaba viejas glorias de la WWF como el señor del loro en la espalda. Su intención era petar el extinto Palacio de los Deportes, una hazaña imposible para muchos artistas de rock americano.

Como el promotor veía que la cosa de las entradas no estaba chutando del todo bien, debió pensar que una aparición sorpresa en algún programa de éxito sería una buena táctica. Así que además de poner publicidad en diferentes diarios deportivos, un buen día dos luchadores hicieron un viaje exprés hasta Barcelona.

¡El problema es que nadie aviso de nada!

La casualidad quiso que el programa elegido fue Tarde de Todos (Onda Rambla) que acababa de ganar un Premio Ondas y donde servidor estaba de becario. No seré yo quien diga que un programa de tele hubiera sido más efectivo, que aquí no estamos para quejarnos. Y menos, cuando pude vivir esta anécdota en primera persona.

La historia es la siguiente, una buena tarde dicho programa se estaba realizando en directo desde un famosos centro comercial, en concreto desde la planta de señoras. Recalco este dato dado que el público que escuchaba este show solían ser mujeres maduras. Así que tenemos los ingredientes perfectos: Luchadores profesionales + centro comercial + señoras mayores + programa de radio para señoras mayores.

¿Qué podía salir mal? Pues todo, oiga usted, todo.

El programa no anunció a los luchadores y, efectivamente, nadie en el público esperaba que aquello sucediera.

En un momento dado mientras el presentador realizaba una sección habitual, irrumpió de la nada el legendario Ax de los Demolition. Como buen villano, comenzó con una tormenta de improperios en inglés (WTF) hacia el locutor. De golpe apareció, tras unos percheros. el también legendario Greg Valentine que, también algo mayor, rescató al presentador de las malvadas garras de Ax.

Como bueno profesionales, Ax y Greg siguieron dándolo todo, continuando la sarta de golpes y tirando algún perchero que otro al suelo.

El locutor no sabía donde meterse, los de seguridad no sabían como se paraba aquello y las señoras mayores no entendían nada de nada. Creo que el único que reconoció quienes eran aquel par de señores en taparrabos era servidor. Efectivamente, la promoción fue un fracaso absoluto y no se vendió una sola entrada más. En realidad, el show acabó por suspenderse. Pero resultó gracioso eso de llegar al trabajo y descubrir que esta Ax de los Demolition en la planta de señoras.

Como decíamos, el olvido es un veneno que se propaga muy rápido en nuestro país y apenas un año después de llenar el Palau Sant Jordi, ningún show de lucha lograba la más mínima repercusión en España.

¡Moraleja! Menos quejarse de los house shows, las carteleras y los dobladores que tenemos en España. Que el día menos pensado la cosa se acabará y aunque ahora Internet es una ayuda maravillosa, no sabéis la gozada que supone llegar a casa, poner la tele y ver que están poniendo lucha.

Palabra de señor mayor...

@alexsalgado

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