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¿Estamos ante una nueva era?

04/12/2017   14:33 - Por Carlos Liñares Roel

¿Estamos realmente en una nueva Era en WWE o el viejo nos la ha jugado de nuevo?

¿Estamos ante una nueva era?
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Algo más de un año ha pasado ya desde aquella “revolución” interna en WWE donde por enésima vez se nos dijo que el producto iría a mejor y se nos contó la vieja fábula de que nada volvería a ser igual. ¿Separar los roster ha sido algo efectivo? ¿La simple admisión de Shane McMahon ha cambiado algo? ¿Realmente hay nuevas caras que llevaran el peso del negocio o son solo viejos conocidos con trajes nuevos? Un año y medio después analizamos en frío estos cambios:
 
- SmackDown!, De tierra de oportunidades a campo de experimentos:
 
Si algo se hacía atractivo en esa separación de marcas es que parecía que la marca azul cobraría importancia, y desde luego funcionó bien los primeros meses, con un formato más liviano que Raw y dando un mejor bookeo a ciertas estrellas que no gozaban de mucho tiempo en pantalla, llegó incluso a superar una vez en ratings a Raw, pero claro, ¿Dejarían que el show B se alzase sobre el A? Ni en las pesadillas de Vince. Todo este buen rollo quedó sepultado poco después del Draft. Si AJ Styles, John Cena e incluso el buen Bray habían dado geniales luchas titulares y levantando cánticos del público ahora tocaba sepultar ese prestigio con nefastos reinados de Orton y Mahal por más de medio año, todo sea por los billones de hindús suscritos al WWE Network. Si el año anterior se había solidificado la posición de las mujeres este tocaría poner títulos de oferta para antiguas “Divas” como Naomi o Natalya. Rusev llegó desde Raw buscando alejarse del mal bookeo, a cambio fue perseguido, apestado y defenestrado en una espiral decadente casi peor que la que sufrió en 2015.
 
Otra cosa ya es el no tan curioso caso de Shane McMahon, que si bien sabe captar la atención del público con sus spots suicidas y dice estar desinteresado de acaparar pantalla me resulta raro no verle en ningún programa o comiendo algún que otro Main Event de un PPV.
 
Si hay algo positivo que decir es que el mid-card y la división tag team han evolucionado favorablemente y a mi ver son los atractivos más fuertes del programa, especial mención al renacer de los Usos y al trabajo de AJ Styles y Kevin Owens con los títulos.
 
- Raw, seco de ideas:
 
Bien, ahora centrémonos en la marca Roja, pese a alguna que otra cara nueva en el programa parece ser que el menú sigue siendo pan duro y sopa de realidad. Sin duda este año han reciclado grandes ideas como “El hijo bastardo” en versión olímpica interracial, “This is your life” en versión femenina para subir el hype de un combate maldito desde el principio, “El campeón parcial” algo ya intentado entre 2014 y 2015 con no muy buenos resultados y actualmente el segundo run de los Shield con un futuro un tanto incierto. Lo de las tres horas parece darles igual al punto de experimentar cambios titulares en la última hora con idénticos resultados de audiencia, el bajón es prácticamente innegable salvo en contadas ocasiones.
 
También es innegable la falta de renovación ya que dijeron “Un momento, si The Miz funcionó muy bien en SmackDown como campeón intercontinental y copiando el moveset de Daniel Bryan, ¿por qué no habría de funcionar aquí? En fin, séptimo reinado para el de Hollywood al mismo tiempo que intentaban meterle en storylines de mayor peso. Resultado: ni lo uno ni lo otro, el título aparcado por largos plazos de tiempo y el dueño sin terminar de convencer en un stable momentáneo que sirvió de almuerzo para el retorno de los Shield. Total que el título acabó en manos de otro porque el campeón tenía que hacer una nueva película de su franquicia.
 
- Survivor Series, caso aparte:
 
Si hay algo un tanto denigrante es el nuevo concepto de Survivor Series que bien podía cambiarse el nombre a Bragging Rights 2.0, la guerra de marcas es algo atractivo de ver pero no necesariamente todos los años a mi juicio, para eso hubo un PPV temático en su día y no veo la necesidad de trastocar el significado histórico de Survivor Series (Reyerta de dos equipos con un feudo serio de trasfondo) solo para decir X marca es mejor que la otra cuando ciertos detalles como bookeos, audiencia y calidad pueden decir justo lo contrario. Lo de extenderlo a cuatro horas hubiese estado bien si realmente tuviesen con qué rellenarlas, las luchas de equipos masculinos han ampliado su duración a casi una hora, en los dos casos he tenido la sensación de ver un chicle estirándose hasta romper, ya fuesen las burdas eliminaciones del JeriKO el año pasado, el protagonismo desmedido de Shane McMahon o la aberración de este año que merece un párrafo aparte. 
 
Supuestamente en el Main Event debería estar los mejor de cada marca, tanto veteranos consolidados como jóvenes hambrientos, pues bien este año en lugar de eso hemos visto una reposición de Parque Jurásico donde los tiranosaurios se zampaban a los velociraptors, los cuatro ascendidos de NXT eran los primeros en caer de cada equipo, la mayoría derribados por Strowman (¿quién dijo que la superioridad del talento propio encima del formado en las indies estaba en duda?). Y ahora la familia Manson en persona, parece ser que la falta seria de competencia ya les lleva a sacar públicamente sus desvergüenzas, que Triple H y Shane no eran buenos amigos era un secreto a voces pero por si quedaba alguna duda sobró tiempo en el combate para darse cuenta, esperpéntico.
 
- Reality Era:
 
Más que por realismo esta “nueva” era se está destacando por realismo mediático, si antiguamente se necesitaban meses para plasmar una idea en un Road To WrestleMania a día de hoy basta con sintonizar Total Divas y ya se obtiene inicio, nudo y final de un storyline telenovelesco. Internet y las redes sociales son un arma de doble filo y WWE ha sabido explotarlas a su antojo, centenares de documentales auto-ensalzadores, datos internos publicados a la orden del día, etc.
 
Esto sin duda ha llevado a un menor estrujamiento en los cerebros de los bookers y guionistas, ¿Qué Cena no sabe que decirle a Roman para calentar el enfrentamiento? Pues nada hombre, que plasme lo que opinan sus haters y de paso que mencione claramente su violación del programa de bienestar o sus desmedidos push. ¿Paige y Charlotte no tienen motivos para odiarse? Que Paige haga mención al fallecido Reid y así sacamos un tema delicado que cause empatía dos semanas hasta que Charlotte haga el turn heel.
 
Sinceramente la falta de competencia les está matando en varios sentidos, no encuentro mejores palabras que Stone Cold Steve Austin para describir la situación actual:
 
“La llaman la reality era, pero es cualquier cosa menos real. Hace años, ir a nuevas tierras, a aguas desconocidas... antes, fueras un fan o no de algunas historias que contábamos, no podías negar que eran atrevidas y no teníamos miedo de navegar en aguas desconocidas. Si tienes miedo de eso, tienes miedo a crecer. Si tienes miedo de hacer algo arriesgado como compañía, tienes miedo de alcanzar tu potencial como compañía”.
 
Y vosotros ¿Qué opináis? ¿Hemos ido a mejor o estamos en la de siempre?
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