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¿Qué fue de la Women's Revolution?

14/05/2017   16:03 - Por Raúl Higuera

Estamos llegando en un par de meses a los dos años del debut del trío mágico Banks, Flair, Lynch. Podrías ser un buen momento de valorar el experimento

¿Que fue de la Women's Revolution?
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Hace ya algo más de año y medio, hubo un cambio en la manera de entender el wrestling femenino por parte de la WWE. En realidad el cambio se produjo bastante antes, cuando WWE comenzó a contratar mujeres por sus habilidades, y no por su aspecto físico. Pero ante nuestras pantallas, todo se produjo un 13 de Julio del 2015, cuando en un Raw en medio de una rivalidad por el título entre Paige y las Bella, Stephanie McMahon dijo que las cosas iban a cambiar, quería que las mujeres diesen un paso adelante, y que en NXT estaba habiendo una revolución, y ascendió a sus protagonistas al roster principal. Charlotte Flair, Becky Lynch y Sasha Banks.

El término “Women’s Revolution” no podía ser más acertado. Dentro del kayfabe, Stephanie se quejaba de que en todos los deportes las mujeres habían dado un paso adelante y que en WWE parecían cosa de épocas mejores. Y es cierto que el debut de estas tres, de golpe, en el roster principal, cambió el guión de manera radical. Lo que hasta entonces eran combates e historias de prácticamente aprovechar para ir al baño, se convirtieron en uno de los principales alicientes para mirar WWE.

La credibilidad y legitimidad de la que el otro día hablaba, se devolvió de un plumazo. No era sólo que Becky, Charlotte y Sasha estuvieran, es lo que significaba su presencia: Paige por fin tendría buenas rivales, Natalya quizá tuviera una oportunidad seria, las gotas del talento que pudieran tener las Bella por fin serían bien aprovechadas... De repente, todas las miradas estaban puestas en las chicas.

Quisieron ir poco a poco, y aunque venían con más nombre ellas en NXT que la gran mayoría de sus compañeras en años en el roster principal, no tuvieron prisa, y no les cargaron con el peso de la división.

No fue hasta enero de 2016 cuando, entonces sí, con una Charlotte campeona que había hecho su turn heel, y la vuelta de una lesionada Sasha que había generado mucho interés, envolvieron a las tres chicas nuevas en una rivalidad de un par de meses que culminó en WrestleMania. Fue un muy buen combate que me dejó un sabor agridulce, pues la historia fue fantástica, era la gran fiesta del wrestling femenino por lo que significó, pero ni el final de aquel combate ni la actuación de todas ellas fue de sobresaliente. Todas llegaron al notable pero ninguna al sobresaliente. Pero calificaría aquello como un éxito, pues si bien pudo haber sido más, nos hacía frotarnos las manos con lo que estaba por venir.

En los meses siguientes vino la separación de marcas, y mientras Becky quedó sola y aislada, sin rivales a su altura en la marca azul de SmackDown, Sasha y Charlotte se quedaron juntas en Raw, y eran bien sabido que eran ellas quienes llevarían el peso de la división en los siguientes meses. Ambas se fueron intercalando reinados del campeonato, en una rivalidad que acabó volviéndose cansina e insulsa, que me hizo pensar mucho en los Cena-Orton de 2009. Por el camino eso sí, se consiguieron varios hitos: el primer PPV en cuyo main event luchaban mujeres, el primer Hell in a Cell de mujeres, algunos Raw que se cerraban con luchas o segmentos protagonizados por ellas... Más que al resultado de todo ello, le doy valor a lo que significaba, a las barreras que estas chicas estaban derrumbando. Por fin Trish y Lita tenían buenas herederas.

En todo esto, aparece la cuarta del grupo, la única de las “Horsewoman” que no subió al roster principal en 2015: Bayley.

Creo que hubiera sido un buen acierto colocarla en el roster de SmackDown, entre otras cosas, por darle un poco de vida a la pobre Becky, pero quemaron el cartucho de la hugger para intentar dar otro enfoque a la rivalidad Sasha-Charlotte. Al final, la rivalidad no subió su interés, y Becky se quedó sin una rival de su nivel.

Gracias al éxito de las tres pioneras, otras mujeres llegaron también al roster principal. Seguramente hubiesen llegado igual, pero o no tan rápido, o no generando el interés que tuvieron desde el primer día. Ése es el gran mérito que hay que atribuir a estas chicas, que cambiaron el chip del público, para dejar de asociar wrestling femenino a minutos de la basura. Bayley ya tenía un nombre en NXT, pero subieron otras chicas que también tuvieron su foco de atención: Nia Jax, Alexa Bliss, Carmella... Todas con algo que aportar.

Estamos llegando en un par de meses a los dos años del debut del trío mágico Banks, Flair, Lynch. Podrías ser un buen momento de valorar el experimento.

En general, yo lo calificaría de un éxito sin duda. En dos años, se han dejado de ver a las mujeres como juguetes que protagonizaban historias insulsas y absurdas o combates nulos de interés, por que veamos normal que las chicas copen bastantes minutos de shows semanales, tengan más de un combate en cada PPV, y que incluso, estén en un Main Event. Además, siempre leemos noticias y opiniones que dicen que algún día, el main event de WrestleMania será ocupado por mujeres. Algo que, sin duda, era más que utópico antes del verano de 2015.

¿Los motivos del éxito? Primero, la influencia sin duda de Stephanie McMahon en el equipo creativo y directivo de la compañía. Desde finales de 2013 (de nuevo, por enlazar con mi artículo de hace algunas semanas, bajo el mandato de Triple H en la mesa de operaciones) WWE cambió su chip y entendió que el wrestling femenino debía ser algo más que culos, tetas, caras bonitas, tirones de pelo y extensiones llamativas. Que el público ya estaba harto de Torrie Wilson, Candice Michelle, Maria y Kelly Kelly. Que no queríamos más modelos luciendo palmito sino mujeres luchadoras con pasión por este deporte. Y la política de contratación, y el enfoque de la división femenina cambia. De hecho en 2014, aunque aún no estaban las chicas NXT, si os fijáis el estilo de rivalidad y lucha ya cambia un poco, y comienza a coger otro camino. No sabría definirlo, pero ya se acabaron los combates absurdos.

Segundo, de nuevo, otro éxito de Triple H: NXT. A veces, los éxitos están compuestos por la suma de pequeñas buenas decisiones. Y sin un programa como NXT, estas chicas no hubieran tenido la gran acogida que tuvieron. Es muy fácil: el hecho de que debuten chicas diferentes no genera expectación por si sola. Pero si durante meses o años, las has visto cada semana, sabes de lo que son capaces, desarrollan sus personajes para tener una identidad propia, y ves de lo que son capaces, cuando salen al ring, sabes qué esperar.

Tercero, la buena generación que se ha juntado. Hay veces que por exceso o falta de demanda, una generación de luchadores fracasa. En este caso se juntó, el vacío de calidad femenina con la aparición de estas chicas, liderada por las Four Horsewoman: Becky Lynch, Charlotte, Sasha Banks y Bayley. Todas buenas amigas que compartían el resto de horas juntas que no pasaban ya de por sí en un ring. Cuatro chicas que disfrutan de lo que hacen y de como lo hacen. Y eso hace que se note en cada aparición suya en WWE, y hace que a ellas les sea más fácil digerir el éxito y acostumbrarse a sus nuevas vidas. Si te entiendes con tus compañeros de trabajo, siempre harás mejor tus funciones.

Cuarto, y en menor media, pero también importante, el público. La demanda que teníamos los aficionados de luchadoras de verdad, el ansia de volver a disfrutar con buenas historias y combates, las quejas y súplicas durante años vertidas hacia la empresa. Todo suma.

Ahora bien, me queda siempre un sabor agridulce cuando hablo del wrestling femenino en WWE, porque creo que el éxito no ha sido total. ¿No os pasa que siempre esperáis un puntito más allá cuando cualquiera de las cuatro principales está involucrada en algo? Ha habido también sombras en este camino de luces. Por ejemplo, que Paige se perdiera por el camino (llevaba ya muchos meses fuera de juego antes del incidente de los vídeos) que debía ser su principal aliada. Que Natalya, por las razones que sea, no ha acabado nunca de engancharse a la importancia de sus compañeras. Que ellas mismas, para mí, salvo Charlotte en determinados combates, no acaban de llegar al sobresaliente. Nunca bajan del notable, pero me gustaría ver un combate en mayúsculas de estas chicas. Porque se lo he visto hacer y sé de lo que son capaces. Por eso me da tanta rabia cuando veo que menos Charlotte, el resto no ha acabado de dar el mejor nivel de NXT que le hemos visto. Becky quizá por esa soledad que hablábamos antes en un roster sin demasiado nivel, Bailey es también un problema de ser más liviana que sus compañeras, pero sobre todo Sasha, lleva más de medio año vagando por el roster sin saber muy bien hacia donde ir. Es una pena, porque si no fuera por su carisma y el interés del público, casi seguro que la carrera de esta chica ahora sería una más. Pero yo creo que a priori, de todas, era la que todos apostábamos por ser la líder de la manada.

Cierto es que ha habido sorpresas inesperadas, como que Nia Jax encaje más o menos bien el roster principal y aún no se haya convertido en una jobber muy grande sin más, y sobre todo, el espectacular paso delante de Alexa Bliss, que seguramente detrás de Charlotte sea ahora mismo la cara de la división.

Pero lo cierto es que me gustaría ver el mejor nivel de todas, pues realmente, si quieren, estas chicas pueden llegar a marca una época dorada en la historia del wrestling.

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