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Brock Lesnar y el part-timer

01/05/2017   16:05 - Por Raúl Higuera

Mucha gente se queja de se le dé tanta importancia y títulos a luchadores que solo están en WWE a tiempo parcial. ¿Pero es esto verdad?

Brock Lesnar y el part-timer
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Para empezar, yo distinguiría entre el part-timer y las apariciones especiales o esporádicas. Dicho de otra manera, distinguiría entre (enlazando con mi último artículo) Brock Lesnar y Bill Goldberg.

¿Qué los hace diferentes en este aspecto? Para mí algo muy básico. Lesnar, desde su regreso allá en 2012, ha trabajado de manera ininterrumpida con WWE. No de manera continuada, pero sí interrumpidamente. Goldberg, por su parte, ha trabajado de manera discontinua también, pero además interrumpida. En otras palabras, sólo ha venido a trabajar unas fechas muy concretas y determinadas, y nada más. No es un personaje que tendrá continuidad en la parrilla de WWE.

De hecho, si hilamos fino, la etiqueta de “part-timer” debe aplicársele a cada vez más luchadores. Del roster actual de WWE sin ir más lejos, Chris Jericho y John Cena para mí podrían ser considerados part-timers. Y ya dio sus primeros pasos hacia esta dirección en 2016, y me temo continuará aún más en el futuro Randy Orton una vez pierda el WWE Championship.

Y antes que ellos, el último año de The Rock en 2003, o los dos últimos de la carrera de Stone Cold ya pasaron por esta transición hacia el retiro.

Todos tienen algo en común, y es que están en ese punto de su carrera con más pasado que futuro. Ojo, esto no es necesariamente malo, pues es simplemente ley de vida. Y a veces, el poco futuro que tengas es mejor que todo tu pasado. Es como ese delantero potente que debe reconvertirse en rematador puro, porque sigue teniendo gol y talento, pero no le acompaña su físico.

Por ejemplo, Jericho siempre será un gran entertainer y los luchadores consideran un privilegio poder trabajar con él en un ring. A John Cena aún le queda batir el record de más campeonatos mundiales de la historia, una hazaña que tardaremos muchísimos años en volver a vivir. Y Orton siempre tendrá ese personaje tan interesante de The Viper, que si le dejan ejecutar sin fisuras, hace que sigas cada una de sus acciones.

El caso de Lesnar es un caso atípico, pues si bien su carrera en el wrestling profesional, en realidad era bastante corta cuando la acabó en 2004, con apenas dos años a sus espaldas, todo lo que arrastra la figura mediática de Brock Lesnar y su carrera fuera de WWE le han convertido en una figura de tal interés que cuando volvió en 2012, no tenía la necesidad de volver a tiempo completo, viajar cada día y dormir fuera de casa unos 300 días al año.

Desde el punto de vista de la empresa, el tiempo parcial era la única manera posible de entenderse con Brock. Él no estaba dispuesto a aceptar un contrato a tiempo completo y WWE no podría pagarle. Hace pocas semanas, se hizo público en la revista Forbes una estimación de lo que ingresaron las principales figuras del roster WWE en 2016. Brock Lesnar, siendo de todas las que aparecían, la que menos noches trabajó con amplia diferencia, ingresó más dinero él solo que prácticamente los 9 nombres que le seguían en la lista del Top Ten.

Está claro que a Lesnar le sale muy rentable ser un trabajador a tiempo parcial. Ahora bien, ¿y a la empresa? ¿Está invirtiendo bien WWE la millonada que le cuesta tener ese juguete tan y tan caro y que sólo puede jugar con él las noches más especiales del año?

Mi respuesta sería que sí, rotundamente. Su vuelta en 2012 generó un interés, incluso del mundo fuera del wrestling, como hacía mucho, mucho tiempo que no veía. En su regresó trajo el discurso de “vengo a devolverle la legitimidad al wrestling” y vaya si lo hizo. En su primer combate en 8 años, tardo 10 segundos en abrir una brecha en la cabeza de Cena con un movimiento de MMA tan “peligroso” como efectivo. Y en general, en ese combate lució como una bestia que hacía muchos años, demasiado, nadie bajo mi punto de vista había lucido en un ring de WWE. Por cierto, perdió aquel combate, pero era casi lo de menos. Devolvió legitimidad al wrestling, tal y como prometió. Lució tan creíble, que todos estábamos deseando ver que sería lo siguiente.

Repasando la carrera de Brock Lesnar desde 2012 a este 2017 (no volveré a explayarme, ya lo hice la última vez que escribí) creo que Lesnar le ha dado al wrestling la reciprocidad que el wreslting le ha dado a él, todo ese dinero que le permite no tener que madrugar nunca más si no quiere.

Por ejemplo, el invicto de Undertaker en WrestleMania cobra aún más importancia si quien lo consigue vencer es un tanque como Brock. La transición de ese John Cena cara de la empresa a, precisamente, el John Cena part-timer, la cierra Brock Lesnar con esa brutal paliza de SummerSlam 2014. Y después de ese combate, el título que ostentaba volvía a parecer inaccesible para todos los aspirantes (que es algo que el wrestling tiende a olvidar siempre, pero en teoría, el campeón siempre tiene que verse como alguien más poderoso que el aspirante, pues por algo lleva el cinturón).

Pero no todo han sido “logros visibles”. La presencia de Brock Lesnar en WWE ha servido para que quien trabaje con él, experimente un auge también. Por ejemplo, en su primer WM de vuelta, cedió una derrota ante Triple H, que necesitaba una victoria como el comer, pues venía de derrotas en dos ediciones consecutivas de WM ante Undertaker, y de que el propio Lesnar le hiciera rendir 8 meses antes en SummerSlam. O como su match ante Roman Reigns, donde Roman, por fin, pasó a ser un hombre. O la siguiente edición luchando contra Ambrose, haciendo que el estatus de Dean subiese.

Lo bueno (o quizá lo malo) de Brock Lesnar, es que él considera el wrestling un trabajo más. Él llega, ficha, hace sus horas, y a final de mes cobra su (astronómico) sueldo. Es un profesional en el sentido más literal de la palabra. Pues si bien algo no se le puede negar, es que el tiempo que está trabajando, mira de hacerlo lo mejor que sabe y que puede. Pero eso sí, no tiene especial interés en promocionar. No tiene cláusula de imbatibilidad en su contrato. No tiene cláusula de control de resultados en su contrato. No quiere acumular minutos de atención y campeonatos. No quiere nada de eso. Y, viendo el lado bueno de esto, te permite que tengas a alguien de su estatus, dispuesto a remangarse y bajar al fango si se lo pides.

Sí, los que entendemos el wrestling como algo romántico, y no una dedicación profesional, nos duele ver como alguien como Brock Lesnar dice no sentir pasión por esto. Algo chocante en alguien como él, que viene del wrestling universitario y que cuando dejó WWE hizo carrera en MMA. Pero analizándolo fríamente, ¿no es mejor así? Al menos mejor que otros que vienen (cuando les interesa), cobran (todo lo que ellos exijan) y se van. Y lo que pase por el medio, por favor, que me deje bien.

El mejor ejemplo del último párrafo, es gente como The Rock. Dwayne Johnson, como le gusta que se le llame ahora. No entraré a analizar todo lo extradeportivo (ya escribiré algún día de todo ese asunto) sino que sólo hablaré de su vuelta.

Un combate en el Main Event de Wrestlemania en el que no estuvo a la altura, ni por calidad, ni por físico. Aparición en el RAW1000 para llevarse todos los focos (os recuerdo que sólo salió para hacer un Rock Bottom a ¡¡Daniel Bryan!! y que CM Punk pudiera hacer su turn heel. Combate en Royal Rumble en el cual, primero de todo obliga a mover el Rumble match de sitio (pues Dwayne, por supuesto, sólo trabaja en el main event) y segundo, gana el WWE Championship después de 8 años, acabando con un reinado record de Punk con un simple People’s Elbow. Combate de nuevo en el Main Event de Wrestlemania, esta vez para perder ante Cena. De nuevo, no estuvo a la altura físicamente.

Sé que Lesnar acumula muchos minutos de TV cuando aparece. Sé que quizá está muy protegido creativamente hablando. Sé que yo peco de imparcialidad, porque me gusta muchísimo la figura y el personaje de Brock Lesnar. Pero prefiero que alguien así aparezca en mi pantalla, y más si encima de paso suma algo al wrestling.

Aunque él no tenga un concepto romántico del wrestling, el wrestling si lo tiene de él, y sabe que sin Brock Lesnar, no sería lo mismo. Y al revés. Pues le guste a Brock o no, su destino y el del wrestling hace mucho tiempo que se entrelazaron para mucho tiempo.

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