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Lesnar vs. Goldberg: Otro enfoque

25/04/2017   11:50 - Por Raúl Higuera

¿Ha sido beneficiosa esta rivalidad para ambos?

Lesnar vs Goldberg Otro enfoque
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Recientemente su puso fin a la rivalidad Goldberg vs Brock Lesnar, una rivalidad entre dos superhombres que se extendía desde 2004. Pero con un parón de casi 12 años en medio, al menos en WWE. ¿Ha sido beneficiosa esta rivalidad para ambos? ¿Qué nos ha aportado? ¿Ha sido una buena idea mezclar el título con ella?

Empecemos por el principio. Ninguno de los necesita presentación sobre quién son, pero aclaremos un poco el status de ambos.

Brock Lesnar era, antes de la rivalidad, y es, después de ella, la mayor atracción que WWE puede ofrecer a día de hoy. Un mega atleta completo, una bestia humana. Un hombre cuya sola presencia, ahora mismo, agotaría las entradas de aquel evento en el que aparezca. Desde que volvió a WWE en 2012 ya tenía ese aura de intocable y de máquina de destrucción, que se multiplicó por 1000 cuando derrotó a Undertaker en WrestleMania XXX y se volvió a multiplicar por 1000 cuatro meses después cuando humilló, destruyó y aplastó a John Cena en SummerSlam 2014 en un combate por el WWE Championship que ha sido el squash más largo e importante jamás visto. Desde entonces, no había sido derrotado, al menos directamente, salvo por Undertaker y gracias a triquiñuelas y golpes bajos.

Bill Goldberg, quizá la fuerza más dominante de la extinta WCW. El hombre que luchó durante un año en Japón antes de desembarcar en WWE en 2003. Como escribí en mi anterior artículo, entonces estaba Vince al mando de todo y era otra manera de pensar. Goldberg era, seguramente, la última gran franquicia de WCW, su último gran golpe, y como tal, nunca se sintió a gusto bookeando su personaje ni sus combates, y creo que su estancia de un solo año en WWE fue bastante decepcionante. Jamás lució como el indomable e indestructible que otrora fue, y nunca transmitió la idea de que era un monstruo. Goldberg era en WCW, algo parecido a lo que Lesnar es desde su regreso en WWE.

Aun así, la WWE vio que podrían salir cosas buenas juntando dos super atletas como ellos, y en Enero de 2004 comienza su feudo, con piques verbales, pues ambos estaban en marcas separadas. Finalmente, WWE apuesta por enfrentarlos en WrestleMania XX, un combate que seguramente no sería el más técnico y preciso de la historia, pero que por carisma y personajes, prometía ser bueno. Pero era un mal momento, un mal lugar, y en aquel momento, una mala oportunidad. Lesnar ya tenía negociada su salida de WWE al día siguiente, pues quería comenzar una carrera que terminó siendo un fiasco en la NFL. Goldberg por su parte, estaba por renovar su contrato, y tomó la decisión de no hacerlo en vista de la incomodidad con la que trabajaba y ante las pocas expectativas que habían para un personaje como el suyo.
Era el último día de trabajo de ambos, y estaban más pendientes de despedirse y marchar que de hacer bien su trabajo. Además, estamos hablando de dos personas cuyas habilidades dependen directamente de su motivación por hacer las cosas.

El resultado es de sobras conocido. De los combates más desmotivadores y desilusionantes de la historia de WrestleMania.

Salto al futuro. En el primer trimestre de 2016 se anuncia que Goldberg será un personaje jugable en la siguiente saga de videojuegos de WWE. Como ya vimos con el caso de Sting, por ejemplo, este es muchas veces el primer paso hacia el regreso o aparición en un ring de WWE. Poco tiempo después, se confirma que Goldberg participará activamente en la promoción del videojuego. Paralelamente, desde hace un par de años Goldberg insinuaba que le gustaría volver de algún modo pues su hijo, de 11 años de edad, nunca ha podido ver en directo un combate de su padre. Todo iba encaminado para su vuelta y así fue, y de inmediato el rival elegido fue Brock Lesnar.

En ese momento, para mí tenía mucho sentido. Goldberg aparentaba estar en un buen estado físico, y si bien, sus combates nunca han sido un prodigio de técnica, siempre han sido muy intensos. Y me parecía una buena idea intentar cerrar el círculo y eliminar el mal sabor de boca del nefasto combate que doce años y medio antes tuvieron. Además, era una manera de buscar nuevos retos al todopoderoso Brock Lesnar. Y un rato grande, pues en su último choque, en aquel infame duelo Goldberg fue quien ganó.

Todo parecía claro para una victoria de Brock Lesnar. Cobraría su venganza después de 12 años, Goldberg podía satisfacer las delicias de su hijo, y esperaba un combate intenso, de poca variedad pero movimientos finales por doquier y fuerza, donde Goldberg pondría en apuros a Brock, pero éste se acabaría llevando el gato al agua. A mi modo de ver, lo único que tenía sentido.

Lo que no podía esperar es lo que pasó. Que en menos de un minuto y medio, un luchador retirado, que salía de jubilación después de doce años, humillase derrotando a la fuerza más dominante de WWE, quizá en toda su historia, en menos de minuto y medio. Y por cierto, aplicando sólo dos spear y un jackhammer.

De las primeras preguntas que me hice entonces fue que para qué sirvió que The Undertaker perdiese su racha en WrestleMania. No pido que el hombre que le derrotó sea invencible por los siglos de los siglos. Ni mucho menos. Pero desde luego, que siempre, bajo cualquier circunstancia, luzca creíble. Siempre dentro del kayfabe se podría pensar que Lesnar tuvo suerte la noche que venció a Taker. Que fue un accidente, que quizá cualquiera hubiese podido derrotar a Undertaker aquel día. Porque seamos serios, si vienes de ser la fuerza más dominante del negocio, y aparece una persona que con doce años de inactividad a sus espaldas y 49 años de edad, te gana y de esta manera, tu credibilidad cae en picado. Si Brock Lesnar fuese una empresa (que a su manera, ya lo es de hecho) y cotizase en bolsa, sus acciones el día después de Survivor Series 2016 habrían valido prácticamente 0. Porque lo peor que le puede pasar a un wrestler es perder su credibilidad. Y más una figura como la de Lesnar. Y si pierdes en 1:28 ante un luchador, insisto, retirado por más de 12 años, tu credibilidad desciende al inframundo.

Durante los siguientes meses, WWE se encarga de vendernos el pollino de que lo que ha ocurrido es histórico, porque Goldberg es un superhéroe y patatin y patatan. Y que Brock Lesnar está tejiendo su venganza y que ya verás cuando lo coja. Chorradas.

Se veía de lejos que en Royal Rumble tendríamos el siguiente capítulo. Lesnar salió antes que Goldberg, obviamente, y sí, lució poderoso en su estancia en el ring. Pero todos pensamos “espera que salga Goldberg”. Y de nuevo, Goldberg volvió a avergonzar a Lesnar.

De este capítulo en el Rumble, no puedo quejarme tanto. Simplemente, porque lo único que podía salvar la reputación de Lesnar era ganar el Rumble de una manera salvaje, dominadora como jamás se hubiese visto en la historia del combate. Y estaba muy claro que iba a haber un tercer choque entre estas bestias en WrestleMania, o sea que de nuevo, no era el momento. Y sí, reconozco que tiene sentido que Goldberg eliminase a Lesnar. Pero de nuevo, no en un minuto. Ya, ya sé que la historia se trata de vender que Goldberg era la criptonita de Lesnar. Pero es que yo niego la mayor, es que esa no es una historia válida ni aceptable. ¿Qué hubiese hecho yo? Si quieres mantener un Goldberg face a toda costa, hacer que Lesnar esté tan obsesionado con vengarse de él que al eliminarlo con un clothesline se autoelimina a la vez, en plan Mick Foley. O qué esta obsesión le lleva a eliminar a Goldberg y relajarse de tal manera que otro luchador elimina a The Beast del combate (y de paso, haces sumar puntos a aquel que lo echa). Pero de nuevo, se opta por hacer lucir a Lesnar como un acomplejado con Goldberg. Gran mala decisión.

Por el camino a su más que sabido choque en WrestleMania, Goldberg gana el título, en una de las peores decisiones en años, y por cierto, escupiendo por el camino en el trabajo y buen hacer de un luchador como la copa de un pino como Kevin Owens.

Si yo hubiese sido creativo de WWE, sólo veía en este momento dos maneras de salvar los muebles: o bien inviertes las posiciones, haciendo que Lesnar gane a Goldberg y el título en menos tiempo aún del 1:28 de Survivor Series, para acabar de cerrar el círculo; o bien empiezas con la misma secuencia de Survivor Series (dos spear + jackhammer) para que los fantasmas aparezcan pero la cuenta se para en dos, tras lo cual, Lesnar da la madre de todas las palizas a Goldberg.

Puedo entender que no quieran hacer un squash en un combate por el título (¿Hola? Venimos de que Goldberg gana a Owens para acabar con un reinado de 6 meses en medio minuto). No al menos en WrestleMania. Bien, superada esta opción, sólo nos quedaba esa opción. Pero de nuevo, error de WWE.

El combate empieza con Lesnar dominando claramente a Goldberg. En ese punto, sólo puedes huir hacia delante, y dejar que Lesnar acabe con Goldberg. Pero no, algún iluminado que bookeo el combate pensó que era mejor opción que de repente, después de tres German Suplex de Brock Lesnar (insisto, tres German Suplex de Brock Lesnar), Goldberg se levanta como si nada y embiste a The Beast.

Por favor... O sea que cuando Taker no pudo hacer nada por desgastarse ante esos suplex 3 años antes es porque estaba acabado, ¿no? O Cuando Cena sucumbió de tal manera tres SummerSlam atrás, de nuevo, es porque tuvo un mal día.

El caso es que Goldberg le da una buena tunda a Lesnar, y de vuelta en el ring, ahora sí, dos spear + jackhammer. Y cuenta de dos.

Tarde, muy tarde. Gravemente tarde. Porque pase lo que pase ahora, ya te he comprado la idea de que Goldberg puede con Lesnar. Que aunque Lesnar comienza al 100% el combate, ni hace daño a Goldberg. ¿No era eso lo que me querías vender? Pues no haberme dejado ver como Goldberg se levanta como si se hubiese caído, en vez de haber recibido, insisto, CUATRO GERMAN SUPLEX DE BROCK LESNAR.

Lo que viene después, pues bueno, el guión que os proponía antes. Paliza de Lesnar y a casa.

Sólo pudieron salvar algo los muebles por dos razones: que a Lesnar, si le dejan y quiere, lucir poderoso lo hace como nadie, y eso es lo que pasó; la otra razón es que Lesnar arrancó el título de las manos a Goldberg. Y con ello, se podría decir que todo lo que pasó antes de ese enfrentamiento, queda opacado porque Brock Lesnar se coronaba campeón ganando a Bill Goldberg.

Pero me da igual. El mal está más que hecho. Goldberg ahora volverá a su retiro después de, con suerte, haber juntado 15 minutos de wrestling en un total de cuatro combates repartidos en cinco meses (lo cual habla del lamentado estado físico real de Goldberg, más allá de lo fuerte que aparente). Quizá vuelva en un futuro a luchar en WWE, o mejor dicho, a arrastrarse y seguramente, enterrar a otro wrestler.

Y Brock Lesnar... pues quien sabe. ¿Estoy expectante ante su reinado? Mucho, pero no por él. Ese aura de bestia, esa aureola de dominio, para mí ha desparecido en su gran mayoría. Me duele muchísimo, pero eso así. Mi expectación nace de eso mismo, tengo mucho interés en ver como WWE saca adelante la papeleta en que ellos mismos se han metido. Lo tienen muy difícil, porque un reinado mega dominante ya lo vivimos en 2014/2015. Quizá... ¿batir el record de días consecutivos reinando? Estamos hablando de cerca de año y medio, demasiado tiempo. Y más teniendo en cuenta que Lesnar no aparece ni de lejos cada semana.

Mi propuesta ahora mismo quizá sería que hacia finales de año, alguien canjee el Moneny in the Bank de manera que le cuesta el título, y en el próximo Royal Rumble, ahora sí, gana de una manera tan aplastante que se me pueda comenzar a olvidar su ridículo de un año atrás. Y quizá enfrentar por el título en WrestleMania a Roman Reigns, que es el wrestler con más credibilidad actualmente. Y otra vez, ganar con una paliza tan grande que pueda continuar mi ejercicio de amnesia. No por nada en contra de Reigns, al revés; sino porque le daría a Lesnar una última oportunidad de que sus acciones en bolsa, puedan vovler al Ibex 35.

Sebastián Martínez
AUTOR: Sebastián Martínez
Webmaster y redactor jefe de Solowrestling.com
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