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The Evolution of Triple H

15/04/2017   20:48 - Por Raúl Higuera Reina

Lo que ha acontecido con Triple H es algo extremadamente inusual, pues no es nada habitual que un wrestler, además uno de los más importantes de la historia, realice tal trabajo post carrera

The Evolution of Triple H
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Para cualquiera que siga el mundo del wrestling, incluso aunque se haya enganchado en cualquiera de las oleadas en que se pone de moda a través de la televisión como “pressing catch”, Triple H no necesita ningún tipo de presentación. Creo que es más que obvio, hasta para los más novatos, que HHH es uno de los mejores y más grandes de la historia de este deporte.

Pero su figura trasciende las doce cuerdas, y actualmente como todos sabemos es la persona más importante en WWE, tan sólo por detrás de su suegro y propietario de la compañía, Vincent Kennedy McMahon.

Lo que ha acontecido con Triple H es algo extremadamente inusual, pues no es nada habitual que un wrestler, además uno de los más importantes de la historia, realice tal trabajo post carrera. El wrestling no es como el fútbol, donde estamos acostumbrados a ver grandes jugadores que un día ocupan un banquillo, son directores deportivos, y algunos incluso presidentes. El mundo del wrestling no tiene comparación, seguramente, entre otras cosas, porque todo lo que ocurre no deja de pasar dentro de una empresa privada.

Con todo esto quiero decir, que la oportunidad para que Triple H asuma su actual rol de COO viene dictaminada por una serie de cosas. La primera, quizá fundamental, su mujer es la hija del propietario. Es evidente que esto es básico, pero no debe ser criticado. Como digo, estamos hablando de una empresa privada. Y es lógico que Vince quiere que, el día que él no esté, su imperio lo herede alguien de su total confianza. Y en estos casos, lógico y normal, siempre se mira dentro de casa antes de salir a buscar fuera.

Hace ya muchos años que pienso que Triple H es la persona perfecta para que un día, todo lo que ocurra en WWE, deba llevar su sello de aprobado. HHH es un proyecto personal de Vince McMahon, pero ello no hace que todo lo que este hombre ha conseguido y seguirá haciéndolo, no sea por méritos propios.

Paul Levesque se casó Stephanie McMahon el 23 de Octubre de 2003. Y desde ese día, salvo divorcio o cualquier cosa rara, era evidente que Triple H algún día tendría poder creativo, económico y directivo dentro de la compañía. Pero insisto, así funciona la gran mayoría de veces el mundo empresarial. Lo que ocurre es que además, en este caso, estamos ante una mente privilegiada, el mejor sucesor posible.

No es hasta 2011 que Triple H se involucra, al 100%, en su nuevo rol de directivo de la compañía. Pasan 8 años desde su matrimonio hasta su posición actual. Ocho años en los cuales, mientras continuaba con su trabajo de wrestler, la mayoría del tiempo como una de las figuras principales, aprendió como se lleva adelante una empresa como WWE. Cuál es el trabajo detrás de las cámaras. Cómo se toman las decisiones a nivel creativo. Qué se necesita para dirigir un proyecto de tales magnitudes. Y sólo cuando Vince decidió que estaba capacitado para que su yerno entrase a escena, y sólo cuando él se sintió preparado para coger el timón, entonces ocurrió.

¿El resultado? A fecha de cuando firmo este artículo, abril de 2017, creo que es difícilmente mejorable. Para empezar, lo que ha ocurrido frente a las cámaras. El personaje de Triple H wrestler nos dijo adiós, casi sin saberlo ni él mismo, en WrestleMania 26. Después de derrotar a Sheamus, prolongó su vida unas semanas más, simplemente lo justo para que el irlandés le diese una paliza brutal en el siguiente PPV y justificar así su ausencia prolongada. Fue la última vez que vimos el Triple H de toda la vida. Cierto es que volvió a nuestras pantallas 11 meses después para enfrentar a Undertaker en WrestleMania 27. Pero creo que todos coincidiremos en que poco tenía que ver ya ese Triple H con el que un año antes veíamos en el ring. Creo que la transición es buena, correcta. Se marca la diferencia entre el personaje wrestler de HHH y el actual. Obviamente, ya sé que 3 o hasta 4 combates al año a veces los tiene. Pero creo que es evidente que nada tiene que ver las storylines de ahora con la manera de ser o el personaje de The Game. Al igual que la energía, simplemente se ha transformado, y se ha adaptado a su nueva posición. Y desde el punto de vista de lo que se ve en televisión, creo que la transición ha sido realmente correcta.

Hablemos de lo que no se ve en TV. Del Triple H director de operaciones de WWE. Creo que si tuviera que resumir su gestión en una frase sería que ha actualizado la WWE al siglo XXI, manteniendo los valores y el carácter de empresa que la han hecho ser quien es. Creo que Triple H es una versión 2.0 de Vince McMahon. Y como la mayoría de versiones 2.0, lo que hacen con sus predecesoras, o al menos lo intentan, es que mantienen los puntos fuertes y mejoran los débiles.

Triple H ha entendido que vivimos en un mundo global y que a través de internet y las redes sociales, cualquier persona del planeta sabe, un segundo después de que algo haya ocurrido, qué ha ocurrido y donde. Vince creo que muchas veces ha intentado luchar contra eso. Triple H simplemente, se ha adaptado. Ha aprendido a vivir con ello. Si una palabra resume la gestión de Triple H es naturalidad. ¿A qué me refiero con esto?

Hablo de situaciones que con un Vince 100% al mando serían inviables en la compañía. Por ejemplo, Triple H es un gran conocedor del mundo del wrestling. En el más amplio de sus conceptos. Y por supuesto, sabe que trabaja para WWE. Pero sabe que existe todo un mundo fuera de su empresa. Por supuesto, mucho más pequeño e intranscendente de lo que ocurre en WWE. Pero sabe que puede sacar partido de ello. No hace publicidad de la competencia, pero la asumen con naturalidad. Desde que Triple H tiene poder directivo, otras empresas como New Japan Pro Wrestling o Ring of Honor han sido mencionadas en programación WWE. No hablo sólo de la famosa Pipe Bomb de Punk, sino de mencionarlos al mostrar imágenes en DVD, o hacer referencia a ellas en determinados momentos.
O por ejemplo, el hecho de traer a AJ Styles a tu compañía, no para humillar con ello a tus rivales, sino para beneficiarte tú y sacar el mayor provecho de ello. Personalmente, creía que la única razón de que Styles y Cena tuviesen su feudo el pasado verano era para que Cena aplastase a AJ. No que lo derrotase, sino que lo aplastase. Y nada más lejos de la realidad, pues no sólo la calidad de los combates fue increíblemente buena, sino que AJ Styles siempre derrotó a John Cena en PPV en 2016.

Antes he hecho mención a CM Punk. Naturalidad de nuevo. No sé qué habría ocurrido en WWE si el caso de CM Punk, su salida de la empresa, se produce años antes de que Paul Levesque tuviera algo que decir sobre ello. Sí sé qué no habría ocurrido, y es la tranquilidad con que WWE ha tirado hacia delante. Sin que suponga un drama volver a Chicago a emitir en directo. Sin que los cánticos de CM Punk por parte de la grada, sobre todo al principio, les impidiese continuar sus vidas. Lógicamente, y me parece correctísimo, llevando a Punk a juicio si consideran que las afirmaciones que hizo sobre que WWE puso su salud en riesgo son falsas. Pero en cualquier caso, sin hacer un circo mediático de algo que tenía todos los números para convertirse en el próximo gran tabú de la empresa durante años.

De nuevo, naturalidad. Naturalidad para normalizar la relación de WWE con nombres que hasta la intervención de Paul Levesque, eran prácticamente antagónicos. Por resumirlo, haré mención en los tres nombres más importantes: Bruno Sammartino, Ultimate Warrior y Sting.

Bruno Sammartino, el hombre que posee el record del reinado más largo de la historia del wrestling y el hombre que durante más días ha sido campeón mundial de wrestling. Leyenda viva de este mundo, y posiblemente, la piedra angular sobre la que Vince McMahon Sr, padre de Vince, articuló la leyenda de su WWF (incluso por aquel entonces WWWF). No se hablaba con Vince por discrepancias profesionales, y sobre todo personales, desde mediados de los años 80. Una relación de bastante odio personal y en la que Sammartino incluso acusó a Vince hace años de incitar a sus wrestlers a tomar drogas y esteroides durante los 80 y 90. Algo que parecía insalvable. Y que a quien más daño hacía esa guerra era a WWE, pues al fin y al cabo, el legado de Sammartino sería el mismo, lo reconociese o no la empresa. Bien, pues llega un día en que Triple H decide que esta situación debe acabar, y toma las riendas de una larga y duradera reconciliación entre la empresa y su primera gran figura. Meses, incluso años de encuentros, de gestiones por parte de Triple H para que finalmente en 2013 Bruno Sammartino entre al Hall of Fame de WWE, y con ello, complete la única gran figura de su propia casa que le faltaba por colgar su foto en el marco de honor.

El caso de Ultimate Warrior es muy similar a la historia ya explicada en Sammartino. Ultimate Warrior fue el hombre que en WrestleMania 6 destronó a Hulk Hogan y la siguiente gran mega estrella que debía llevar el peso de WWF, pero debido a la no profesionalidad del luchador, fue imposible. Vince siempre le guardó rencor por ello, y el propio Warrior, con actitud y carácter, no ayudaba. Salió de la empresa en 1993 de muy malas maneras y entonces se inició un pleito que duró varios años en el cual el luchador se cambió su nombre real a Warrior para poder quedarse con los derechos del nombre, gimnick y vestimenta relacionados con su personaje. Recordemos que después de que los juzgados le den la razón a Warrior, este es el motivo por el cual WWE normalmente cambia el nombre a sus wrestlers. Un odio visceral y personal que sólo hizo que crecer cuando en 2006 WWE lanza un DVD llamado “The Self Destruction of the Ultimate Warrior” en el cual, a diferencia de recordar y homenajear la carrera del wrestler, por primera vez WWE dedica un DVD a airear los problemas de Warrior en vestuarios, hacer público su mal carácter, sus malos métodos y lo difícil que era trabajar con él. Finalmente, en 2014, después de nuevo de la trascendental intervención de Triple H, WWE y Warrior dejaban atrás las diferencias que durante más de 20 años habían separado ambas posturas y entró al Hall of Fame de WWE.

El caso de Sting es algo diferente. Aquí no había un odio personal, ni razones lógicas. Simplemente, desde la desaparición de WCW en 2001, Sting fue el único hombre en el negocio que le había dicho “no” a Vince McMahon. Algo así como el último mohicano del wrestling. Principal abanderado de WCW hasta su último minuto de vida. Principal abanderado de TNA desde su nacimiento. Hablar de Sting era hablar de la resistencia a WWE. Y no cualquier resistencia, pues de nuevo estamos hablando de una las figuras más importantes y trascendentales de la historia del wrestling. El hombre que jamás aparecería en un ring de WWE... hasta que Triple H se puso a ello. Cierto es que Vince también ayudó bastante a ello, pero tengo entendido que el peso negociador, quién era la cara de WWE en toda la negociación, fue Triple H.

Como he dicho antes, los tres nombres quizás más problemáticos desde un punto de vista histórico en WWE, normalizan sus relaciones con la empresa. De nuevo, naturalidad.

Todo esto es posible, debido a que Triple H es un wrestler. Y en su corazón aún es un wrestler. Y ahora está dirigiendo un negocio en el que lleva involucrado 25 años. Y eso hace que todo el mundo le respete. Los wrestlers le respetan, porque saben que piensa y ha vivido como ellos. Y los directivos le respetan por su pasado y sus habilidades. No es un gestor al uso, que llevaría WWE lo mismo que dirigiría un restaurante. No, él es alguien que sabe de donde viene y por eso, le es más fácil dirigir el barco. Por eso, estoy seguro, el factor común de reconciliarse con estas tres leyendas no es otra que quien hablaba en nombre de WWE, es alguien que ellos respetan

Y como wrestler de origen y de corazón, acabaré este artículo haciendo mención al mayor éxito de Triple H como directivo y algo por lo que le tendremos que estar muy agradecidos siempre: el Performance Center y NXT.

Un espacio físico donde los wrestlers de WWE pueden ejercitarse y entrenar, durante sus recuperaciones o si pudieran en su tiempo libre, un sitio en el que otras leyendas como Lita, Shawn Michaels, Trish Stratus, Booker T, William Regal... pueden hacer de profesores y guíar a las jóvenes promesas por el camino que se les presenta. Y sobre todo, un programa de wrestling en el cual, el futuro de la empresa, puede empezar a crearse un nombre. Por fin, una cantera a la altura del primer equipo. Un espacio en televisión, PPV’s incluidos para que los jóvenes puedan acumular experiencia, pulir detalles, desarrollar personajes, ser presentados al público, tener exposición mediática. Y para aquellos grandes nombres que vienen de fuera del mundo WWE, puedan adaptarse al estilo de la empresa, y puedan moldear sus nuevos personajes sin que su carrera pueda sufrir, sino todo lo contrario, dispongan de ese tiempo y espacio necesario para reinventarse.

Seguro que hay cosas que podría haber mejor. Tal vez haya sido demasiado benévolo con él y le he atribuido méritos que quizá no sean del todo suyos. Igual de aquí a un tiempo hay que escribir un nuevo artículo corrigiendo todo lo que he dicho. Pero hasta este momento, mi opinión personal sobre Triple H es que estamos ante el heredero perfecto. Una de esas personas que empiezan haciendo recados un verano y algunas décadas después, dirigen la multinacional más importante del negocio.

Quién le iba a decir a Paul Levesque, cuando llegó a la WWF en 1994 que algún día, todo esto sería suyo...

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